martes, 23 de agosto de 2016

Interior de la ermita románica de San Pantaleón de Losa . "Pero no era mi propósito ni mi único motivo..."

Dragón devorando a un hombre

Hace ya varios años que visité la ermita románica de San Pantaleón de Losa y me dejó obnubilado. En aquella sazón me tuve que conformar con la contemplación del exterior del templo, motivo más que suficiente para saciar mi atracción por estos maravillosos monumentos románicos que tenemos en la provincia de Burgos. 

De nuevo he regresado pero mi intención, esta vez, ha sido otra "más misteriosa". Mi interés radica en un descubrimiento reciente que un amigo del Facebook mostró en su muro y que tiene relación con su enigmático y hermoso entorno.

Pero la casualidad salió a mi encuentro cuando !oh sorpresa!, la ermita estaba abierta al público y pude por fin visitar su interior que, como era de esperar, superó mis expectativas. 

En cuanto pueda os desvelaré la razón principal que me ha llevado de nuevo a estas enigmáticas y hermosas tierras del valle de Losa que no os dejará indiferentes. "Hay ojos que nos observan desde tiempos muy remotos"- El que sepa la razón le ruego espere, jeje. 

Por de pronto, os invito a "planear" por el interior de la ermita y de su edificio anexo posterior construido en estilo gótico. No os defraudará.

Haciendo un paréntesis: Si me permitís una observación que he visto en más de una ocasión, y en concreto aquí,me gustaría llamar la atención por los magníficos paneles informativos que muestran un inventario de lugares que se pueden ver en Las Merindades. En dicho cartel , entre otras, se incluye como perteneciente a dichas Merindades a Oña, craso error. Más bien son las Merindades las que pertenecían a la villa Condal de Oña incluida la Bureba, y no al revés. No es una reivindicación, es un simple guiño a los publicistas y una osadía para historiadores. Todo sin acritud. Faltaría más. Para los que tengan dudas y sobre todo la suficiente paciencia y tiempo os pongo el enlace al libro Becerro de las Behetrías de Castilla. 

Pero dejémoslo a un lado y vamos para adentro.



El gato simboliza al diablo. En el capitel, dos grifos.

Cúpula sobre cuatro arcos apuntados

Máscarón con muchos detalles.

Desde la divisoria entre la nave románica y la nave gótica adosada

Cubierta del sepulcro de San Pantaleón donde se aprecian  las huellas de una costumbre ancestral que consistía en  rascar la piedra para  curas de ganado o bien para mezclarlo con tostones de pan. 

Baldaquino gótico en piedra que cubre el sepulcro

Pinturas aparecidas en un muro que representa las Navas de Tolosa. A la derecha existe una reproducción de uno de los motivos que se encuentran poco definidos.

Grifo escondido en la unión entre la ermita románica y el adosado gótico, en su parte exterior
    VÍDEO. Planeando en su interior: 

6 comentarios:

JOSE LUIS dijo...

Estupendo reportaje.
Un saludo, José Luis

ZáLeZ dijo...

Muchas gracias José Luis.
Saludos,

Barbara J. Garcia dijo...

Sin lugar a dudas muy bueno no solo el reportaje, también todas las fotos. No sabes cuantas veces hemos pasado por allí y cada vez nos decimos “la próxima nos llegamos” ahora, como siempre, tú nos has motivado aún más.

jose luis Pedrero dijo...

Bueno, eso de que Las Merindades pertenecían a Oña (supongo que se referirá Vd. al Monasterio de San Salvador) no deja de ser una boutade, camarada.

ZáLeZ dijo...

Hola Bárbara:
El inconveniente es que hay que acceder por un camino empedrado hasta los pies de la ermita y si subes en coche y hay otro que baje, es complicado. Pero merece la pena verlo. Saludos,

ZáLeZ dijo...

Hola José Luis Pedrero: No era necesario matizar que me refería a las propiedades del Monasterio de San Salvador, era obvio, pero tú, como siempre, tan mordaz. Todo el mundo lo ha entendido.