Cuando posteé la entrada titulada Artesas, tumbas y enigmas (Santa María de Garoña) como posibilidad de que fuera el castro, es decir, el poblado del hierro, también pensé en que se trataría de la necrópolis, debido a la artesa y canal en roca para los rituales de agua, al encontrarse cerca de un arroyo que transcurre por el mismo pueblo, justo al lado del yacimiento.En el libro de Ignacio Ruiz Vélez: "El Ritual funerario de las necrópolis burgalesas de la edad del hierro", la distancia entre el poblado y la necrópolis es prácticamente la misma, es decir no superior a 2 km. y casi siempre inferior a 1,5 km, y en una ubicación perfectamente visible entre poblado y necrópolis. Pero entonces dónde pudo estar el castro poblacional?.
Mi tocayo de Turismo de Frías también me habló en su momento de un lugar con evidencias de haber sido un poblado en la antigüedad, y que no se identifica con Villasemprúm como en un principio pensé. El paraje en cuestión es de una belleza que se sale de lo normal y que goza de un aislamiento natural que presupone no haber sido esquilmado demasiado a lo largo de los siglos. Con las indicaciones que me aportó, este sábado pasado me acerqué a Santa María de Garoña, primero a ver unas piedras talladas, muy antiguas que se encuentran en la iglesia del pueblo, pero sobre todo, con intención de darme un paseo por dicho paraje donde existe una pequeña hoz.
Un poco por intuición y otro por eliminación, me puse en marcha. Primero a través de la hoz donde discurre un pequeño arroyo pero luego regresé sobre mis pasos pues no me pareció acertado seguir. Así es que intenté caminar por la parte derecha de la hoz, pero debido a las junqueras y el terreno fangoso, decidí tomar el canchal que parte de la izquierda de dicha hoz donde el farallón rocoso es muy acentuado. Cuando llegué a la parte más alta , y justo en una especie de gran plataforma, en la parte solana de la izquierda, rodeada de bonitos ejemplares de robles, fue cuando comencé a ver bases de muros y grandes amontonamientos lineales de piedras, cubiertas con una gran capa de musgo, algunas tipo mampuestas, y otras en forma de losetas irregulares. La impresión a primera vista es que se pudiera tratar de algún tipo de muralla que se proyectaba sobre alineaciones de rocas naturales, aprovechando la orografía y en el entorno de la gran terraza. La verdad es que me quedé un tanto estupefacto y sorprendido. Pero la zona está sembrada de amontonamientos de piedras en una extensa zona, y restos de cerámica, como la mostrada.
La distancia en línea recta con la supuesta necrópolis es exactamente de 1,5 km. Desde este lugar se divisa perfectamente dicha necrópolis, y mirando al sur, un enorme farallón rocoso y al fondo el espectacular pico Humión. Como no quiero enrollarme mucho, aquí os dejo las imágenes, y sobre todo vídeo, para que os hagáis una pequeña idea. Por supuesto que volveré porque tan solo por el paisaje, mereció la pena su visita.
























































