sábado, 3 de diciembre de 2016

Victoria Balfe. Cantante de ópera. Duquesa de Frías.

Imagen de Victoria Balfe. (Aportada por Alejandro Yagüe Llorente.)

Victoria fue hija del compositor de ópera irlandés Michael William Balfe. En su segundo matrimonio celebrado en 1864 se casó con José María Bernardino Silverio Fernández de Velasco, XV Duque de Frías. Obtuvo grandes éxitos como cantante de ópera. 

Castillo de los Duques de Frías. (Frías)
Panorámica de Frías desde el pico de La Cruz  (La imagen fue tomada al amanecer pero la he aplicado un filtro nocturno)

Victoria Balfe, fue DUQUESA DE FRÍAS (Burgos),grande de España y murió en enero de 1871 en Madrid, a los 33 años,

Está enterrada en la Catedral de Burgos.


   En Burgos hay una calle dedicada a su memoria en una zona moderna de expansión de la ciudad, paralela a la Avenida Islas Baleares, cerca del HUBU.
Desde el HUBU se divisan las casas de nueva construcción ,al fondo a la izquierda,  que constituyen la calle Victoria Balfe. 
    Para los que estén interesados en conocer muchos más detalles relacionados con la ajetreada vida  de  José María Bernardino Silverio Fernández de Velasco y su matrimonio con  Victoria Balfé (todo un "cuebrón" de vidas paralelas), podéis entrar en este enlace del blog 7 Merindades. 

viernes, 25 de noviembre de 2016

El quejigal de la meseta del alto del Cubo (Reinoso de Bureba)

Bonito ejemplar aislado de gran porte y singularidad , en las cercanías de la dehesa del alto del Cubo.
Quejigo, Rebollo, Roble carrasqueño son los muchos nombres que se le dan a este árbol y que su nombre científico o latino es: Quercus faginea.

   Dentro del término municipal de Reinoso de Bureba podemos contemplar amplias zonas más o menos densas de este árbol, formando bosquetes en laderones, dehesas más o menos aclaradas y árboles aislados en fincas de cultivos. Algunos ejemplares de estos últimos, al estar en tierras profundas y cultivadas se han desarrollado más y presentan un gran porte y podrían merecer el título de árboles singulares.

  He querido acercarme un día como hoy (23-11-2016) porque me apetecía  contemplar estos parajes de una forma distinta. Las previsiones de nieve por encima de los 800-900 msnm se cumplieron así es que, dada la escasa distancia entre Briviesca y Reinoso y la gran diferencia de altitud en tan pocos kilómetros ,el acierto fue más que previsible. A medida que me acercaba a Reinoso la lluvia rápidamente dio paso a la nieve. 

   Otro motivo por el cual me acerqué a estos pagos es por la probable existencia de un castro en la elevada y extensa meseta que se prolonga hasta el alto del Cubo (+ o - a 900 msnm.).  Aunque no fue un buen día para este tipo de observaciones profanas, creo que algo conseguí apreciar entre los núcleos más cerrados de los quejigos. Me refiero al  menos tres túmulos que siempre podremos pensar en acumulados de piedras por limpieza de fincas, que es lo más fácil. Pero no siempre es así. Los quiero comparar con los que existen en el Castro de Carasta (Álava) porque su analogía y cronología pueden ser casi idénticas. Pero allá los expertos. Los tres localizados se encuentran en zonas no aptas para el cultivo, de ahí la razón de encontrarse empotrados  entre los quejigos más desarrollados como si quisieran ocultarlos. Circunstancia curiosa. 
Comienza la nevada. Al fondo las laderas pobladas de roble en el vallejo del arroyo Socanalejas

Panorámica hacia el vallejo de Socanalejas. 

Meseta del Alto del Cubo

Ejemplar aislado entre fincas rústicas que facilitan su desarrollo mayor y su gran porte.


Extensa dehesa con irregular densidad y tamaños de quejigos . 




La nieve caía copiosamente creando un atmósfera especial


Túmulo entre quejigos.

Otro túmulo en las mismas condiciones

Otro tercero de dimensiones más grandes

Rodillos de paja prensada  en los aledaños de la dehesa 
  VÍDEO: En este caso he  preferido mantener el sonido real que se "respiraba"; tal cual, sin añadidos musicales.

domingo, 20 de noviembre de 2016

La Mesa de Oña 15 meses después del incendio, la vida surge de nuevo vigorosa.


 Fue a raíz de las jornadas que organizó la recién creada Asociación Naturaleza y  Cultura - Tierra de Obarenes  - en Busto de Bureba cuando hablando con Arturo Fuente se me cambió el chip con respecto a los pinos tan denostados por mi parte. 
     Hasta entonces tenía una idea muy equivocada de las repoblaciones con pinos.  Pensaba,craso error, que no existían especies autóctonas de pináceas en los Obarenes  y que éstos, al contrario que las encinas, robles, quejigos, rebollos...ante un incendio voraz, no podían regenerarse más que con nuevas repoblaciones de plantones. El tema salió a relucir en las conferencias y coloquios de dichas jornadas cuando me enteré que en Obarenes y Caderechas hay zonas extensas de pino silvestre autóctono que frente a un incendio, responden haciendo estallan sus piñas, esparciendo los piñones entre las cenizas, que servirán como germinante a una nueva generación de pinitos silvestres. La naturaleza es sabia y está adaptada ante eventos de este tipo, pero hay que ayudarla. .   

  Quince meses han pasado ya desde que la Mesa de Oña se vistiera de luto por un gran incendio forestal que os lo recuerdo entrando AQUÍ. donde podréis observar, con profusión de imágenes del antes del incendio, del durante y  del después. Fue impresionante el despliegue de medios aéreos y terrestres y la inestimable labor que hicieron las brigadas de  bomberos para evitar  su expansión con todo el riesgo personal que conlleva.. 
   
   Hoy (16-11-2016) he querido visitar la zona con un cierto escepticismo para ver , no solo la regeneración del pino autóctono silvestre, sino también el comportamiento de las encinas, quejigos, y otro tipo de arbustos que normalmente conviven en  este tipo de ecosistemas. Era consciente de que quizás fuera prematuro ver resultados visibles en tan poco tiempo pero  no quise esperar más puesto que el invierno está a la vuelta de la esquina.

   He tenido que consultar con el Google Maps para ver el lugar idóneo de inicio al ascenso hasta la base de las peñas que se encuentran en la cima de la Mesa de Oña y que hicieron de cortafuegos. Ese lugar fue el chalet del Austríaco que por fortuna se libró del fuego. Una vez allí, mientras cogía los "bártulos" del coche, se me acercó una persona y le pregunté que por favor me indicara el camino más apropiado para alcanzar la meta que me había propuesto.Muy amablemente me respondió y aunque también  me dio otro tipo de información, prefiero omitirla.Lo que ignoraba era el enorme esfuerzo que suponía alcanzar las peñas que desde abajo parecían cercanas. 

   Lo primero que observo nada más comenzar es que la mayoría de los pinos, encinas y quejigos quemados han sido talados a excepción de una pequeña franja en la parte superior y que se observa en la siguiente fotografía. (Parece una sombra de nube) . Dicha franja superior  estaba compuesta mayoritariamente de quejigos jóvenes. Igualmente se aprecian los trabajos de desbroce de las ramas calcinadas en una gran extensión, excepto en la franja mencionada.


   En la franja inferior de la ladera que ocupaban los Pinus sylvestris se observa el nacimiento de pequeños pinitos de forma anárquica y desigual. Quizás sea una impresión, pero tengo la sensación que a este tipo de pino no le afecta la procesionaria, pero posiblemente esté equivocado.

 Mientras voy ascendiendo y donde se ubicaban las encinas, el terreno aparece literalmente tapizado por nuevos y fuertes rebrotes radiculares de encina carrasca que casi ocultan el suelo calcinado. A medida que asciendo, la pendiente se acentúa más y más, resultando muy complicado llegar hasta la base de las peñas. 
En primer plano un boj entre los innumerables rebrotes de encina que han nacido con fuerza, llegando a casi tapizar el terreno calcinado

Casi echo los higadillos esquivando los acumulados de ramas calcinadas de la parte más alta y abrupta, aunque conseguí llegar al final. Pero lo más importante es que la naturaleza nos da lecciones de supervivencia y  "aún" tiene fuerzas para resurgir de sus cenizas.  Seguramente nunca volveré a ver la Mesa de Oña como estaba antes porque para eso habrá que esperar 20 o 30 años más, pero deseo que las futuras generaciones lo vean y tomen precauciones y sobre todo conciencia  de la importancia de conservar nuestros bosques y si cabe, ampliarlos mucho más con especies autóctonas como las encinas, los quejigos, robles, hayas y arbustos con los que conviven.
   
   
Rusco

Paisajes de la Bureba desde la zona baja calcinada.


La Parte de Bureba

Cornudilla

Quejigo recién nacido.

Quejigos


Vistas a la Bureba desde la base de las peñas altas.


Arbusto sin identificar.

Gran muro formado por los riscos cimeros de la Mesa de Oña.Justo encima se encuentran los buzones montañeros (1.206 msnm).  En la siguiente imagen tomada más cerca os invito a  observar mejor un perfil  intrigante.

Acerquémonos pues un poco más y apliquemos nuestras dotes de observación porque supongo que veréis lo mismo que yo.....Pareidolia, pura casualidad o algo premeditadamente enigmático, en un lugar emmblemático.. 

VÍDEO: 

lunes, 14 de noviembre de 2016

Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana.

   
 No es normal que hasta hace cuatro días aun no había visitado el Museo de la Evolución Humana pero es así.

    Tenia que poner remedio a esta extraña apatía, producto tal vez de las opiniones tan diversas que he tenido que escuchar. Por fin llegó el día y acogiéndome a la situación de parado, la entrada fue gratis. De las pocas ventajas que tiene el estar desempleado.

    Mi apreciación general es positiva y considero esencial este moderno museo como un gran escaparate que muestre y refrende la importancia que tiene el gran yacimiento de Atapuerca para comprender la evolución del ser humano desde los confines del tiempo. Aunque a ratos, un poco perdido, conseguí disfrutar de la visita.

    Al igual que cuando se hace una casa, hay que empezar primero por los cimientos. Hace unos tres años que me presenté en el centro de recepción de visitantes en Ibeas de Juarros. Desde allí nos trasladaron por medio de un autobús hasta la trinchera del Ferrocarril, donde dio comienzo la interesante visita de la trinchera,  ataviados con el casco correspondiente y acompañados por la guía, Raquel. Aquí podéis entrar  en el post que hice en su día.

    Pero más allá de la ruta turística, me quedé con las ganas de dar un paseo, a mi bola (que es lo que más me gusta), por la Sierra de Atapuerca para contemplar los escenarios de las distintas cuevas  y de los paisajes que rodean a este enorme complejo paleontológico burgalés. Y lo hice. Aquí lo podéis ver: "Lo que la Sierra de Atapuerca esconde".

   Para cualquier tipo de información del MEH , como  horarios, actividades, yacimientos, tarifas etc. lo podréis consultar desde  AQUÍ (página oficial).

                                                Imágenes del interior del Museo de la Evolución Humana. 









   VÍDEO RECOPILATORIO:
 
    Nota: El pequeño cuadro de croma aplicado que aparece a la izquierda del vídeo pertenece a un trozo del audiovisual que se proyecta en una de las salas del Museo. Idea original y Guión: Natalia Menéndez. Animación Maliboo-Karí Ducroo.  Hago constar que su utilización no tiene ningún fin económico y solo pretende ser una pequeña demostración del total,  con mero carácter divulgativo. Caso de que se consideren vulnerados los derechos de autor, sin ningún inconveniente procedería a su eliminación. 

lunes, 7 de noviembre de 2016

Cueva La Guindalera (Tobera-Frías)

Ermita de Santa María de la Hoz que se puede contemplar en el trayecto inicial.

   Fue en el abril del 2010 , llevado por el cartel que se halla al otro lado de la Ermita de Tobera y que indica: cueva la Guindalera, cuando ascendí a unos abrigos naturales  con la idea  de descubrir la "famosa" gruta. Presupuse que dichos abrigos se correspondían con la cueva, pero estaba muy equivocado. 

  Seis años  y medio después comprobé mi error cuando Rubén Molinuevo posteó en su muro unas imágenes que en nada tenían que ver con los abrigos naturales que en su día identifiqué como la Cueva de la Guindalera. Me puse en contacto con él para que me indicase "la senda" y con sus imprescindibles datos, el día 30 de octubre de 2016 me acerqué a Tobera para localizarla. Debido a la enorme cantidad de vehículos apartados a un lado y al otro de la zona de la Ermita de la Hoz, preferí aparcar en la explanada que hay dentro del pueblo de Tobera. Ya me habían advertido que era una subida bastante incómoda y desdibujada entre encinas,  bujarros, madroños y bastantes especies más de arbustos que solo hicieron que el trayecto fuera más agradable. Si a ello le sumamos las maravillosas y extensas vistas al cañón de Tobera, el fin casi estaba justificado. 

   La cueva es una enorme brecha horizontal natural que se adentra en un farallón rocoso. Parece ser que antiguamente fue cobijo de ganado. Aparecen bastantes concreciones en su interior aunque las estalactitas son muy pequeñas, no así las coladas estalagmíticas del suelo que son muy evidentes.

    Por su orientación sur y su gran luminosidad quiero pensar que pudo haber sido un lugar de refugio o asentamiento prehistórico pero eso es algo que deberán estudiar los expertos. Aparentemente no es fácil detectar la existencia de algún tipo de grabado o rastros de hábitat humano, pero no conviene descartarlo. Mi realidad empírica va siempre por detrás que la ·realidad", por eso peco siempre de subjetivo. Lo tengo asumido.
Entorno de Tobera, Barrio de Frías.

En el ascenso podemos disfrutar de las vistas al desfiladero


Bajo esta profunda hondonada se encuentra el cañón donde se asienta la Ermita de Santa María de la Hoz de Tobera. 

Cada vez más cerca de la cueva y las vistas se hacen mucho más extensas: Al fondo el pico Humión.

Una de las entradas horizontales a la cueva de La Guindalera.

Interior de la gruta





Pequeñas formaciones estalagmíticas




Una de las estancias más "idóneas" de la cueva

Un murciélago controlaba mis movimientos invasores.





   VÍDEO RECOPILATORIO: