lunes, 25 de julio de 2011

Peña del Sombrero (El Rebollar-1): Una loca aventura.



   Hace más de un año, cuando posteé una entrada relativa a las viñas de Fredas y el Monte LaBarga (Mesa del Rebollar), mencioné un lugar que me pareció muy sospechoso, intrigante, peligroso, y bastante inaccesible.
Después de un tiempo, hablé de este curioso lugar a Fernando y me informó de la existencia de
un yacimiento de la edad del hierro en esos pagos. Mis sospechas se materializaron y con los datos de ubicación aproximados que me aportó, lo intenté tres veces en solitario, sin resultados positivos.

   El 21 de mayo de 2011 a las seis de la tarde quedamos Fernando y yo para que me enseñara el yacimiento. Salimos con intención de dar un simple paseo, dada la cercanía con Frías de dicho Monte del Rebollar (o Labarga según el Sigpac).

El Rebollar


Cuevas formadas por desprendimiento de enormes rocas procedentes del cortado

































 



       Hacía más de diez años que Fernando no lo visitaba y pensamos que sería "pan comido". Cuando llegamos a la base de la Mesa tomamos un camino que iba bordeándola. Proseguimos durante un largo trecho hasta que el camino desapareció por completo y todo se complicó de una forma alarmante y repentina. Fernando pensó en ascender a través de rocas y vegetación muy espesa con el fin de rectificar para conseguir un nivel mayor donde retomar el camino correcto de acceso al yacimiento pero fue inútil.


Y hete aquí que fuimos a parar precisamente al lugar que tiempo atrás hiciera mención, donde existe una curiosa roca en forma de martillo y que llaman Peña del Sombrero. La complejidad de tránsito se convirtió en una auténtica pesadilla debido a las simas, agujeros, oquedades, y cuevas, todo mezclado con una capa musgosa y una exuberante vegetación donde colgaban enormes líquenes debido a lo sombrío y húmedo del lugar. Desde luego se trata de un paraje casi en estado virgen y supongo que pocos se hayan aventurado alguna vez en adentrarse por semejante y complejo paraje.

Sin tan siquiera una simple linterna, aún nos quedaron ganas de introducirnos en alguna de las cuevas, sólo en sus entradas, y sacar unas fotos con flash para luego verlas en el Pc...y a pesar de salir con la piel mas rayada que un mapa de carreteras (estoy acostumbrado), no faltó el buen humor.

Parece ser que se trata de las cuevas de las calaveras y requieren  de un  estudio más meticuloso del que se hizo en su día porque estoy absolutamente convencido de que nos puede aportar muchas sorpresas. Todo tiene apariencia cavernícola. . En una de ellas se pueden apreciar pequeñas y toscas hornacinas talladas en las paredes de entrada. Allí también encontramos un cráneo de un corzo con sus cuernos rugosos que nos llamó mucho la atención.

Como se hacía tarde y pensando en regresar, llegamos a la conclusión que sería imposible hacerlo por el mismo sitio (estábamos más perdidos que Carracuca) por lo que optamos por tomar el descenso justo a la salida de la torca y al lado de la peña del Sombrero. Con mucha calma y paciencia nos hicimos paso a través de la enmarañada vegetación , transitando por pendientes muy inclinadas y con rocas enormes disgregadas. No veíamos el momento de llegar a los cultivos que se divisaban al fondo donde se encuentra la carretera que va a Quintanaseca ("La civilización"). Se nos hizo interminable a pesar de su aparente cercanía. Al paso, nos salieron un corzo que más nos asustó a nosotros que al revés, y una culebra arrastrándose por la hojarasca.

Por fin llegamos al linde de una finca de cultivo desde donde se oían a lo lejos los berridos, y gritos enigmáticos de los corzos. Y para remate una serie de enormes peluches colgados por el cuello a los árboles que más parecía un rito satánico que otra cosa. Supongo que para espantar a los corzos e impedir que se coman el cereal.
Resumiendo: una odisea que espero no repetir. Eso sí, la asignatura quedó pendiente en cuanto nuestro objetivo y que os mostraré en la próxima entrada.

Peña del sombrero
La peña del sombrero desde el descenso



Una de las entradas a las cuevas
·El "Yeti" parecía caminar sin rumbo, casi tan perdido como nosotros.
¡A las ricas setas !
Sima


VIDEO DEL "PASEO":

6 comentarios:

mejora dijo...

Hola Zalez : la zona que describes, creo que anduve un dia por ella ,es de Quintanaseca a Frías pero a derecho, a veces sin senda , como en todos los lados que andas sin senda actualmente hay mucha maleza.
La culebra es un Lución ,es muy brillante y se parte facilmente, a este bicho le gusta estar en la hierba húmeda, creo que no reviste peligro. Un abrazo

ZáLeZ dijo...

Hola Mejora:
Si, el acceso se hace desde el Crucero de Frías, por detrás de la tapia del antiguo Monasterio de San Francisco, se va ascendiendo hasta la base de la Mesa y luego se toma una senda no muy definida en su falda, pero esta torca alta donde estuvimos tiene mucho peligro y no tiene apariencia de haber habido senda marcada, pero es como un pequeño mundo a aparte.
En efecto, creo que era un lución, en Briviesca creo que la llaman culebra de cristal, y en el país Vasco, enánagos, pero cualquier reptil en forma de culebra impone, porque la duda de su peligrosidad siempre queda. Contra más lejos mejor.
Un abrazo,

Abi E. dijo...

Hola Zález, Este Fernando es un insconciente metiendose por esos recovecos, jajajaja.
Bonito y curioso lugar y por supuesto totalmente desconocido.
La culebra no es tal como bien decis tanto Mejora como tu es un lución o saurio o cualquier otro nombre dependiendo del lugar y es un híbrido entre lagarto y culebra y en algunso caso se aprecian ligeramente unas patitas diminutas totalmente inservibles.
Hace poco puse una fotografia en Abilio Estefanía de un lución y se ven las patitas que te digo.

Un abrazo

ZáLeZ dijo...

Hola Abi:
El tema es que tuve que seguir a Fernando para conseguir ver "algo" del interior de esas cuevas. En una de ellas se ápreciaba una sima de mucha profundidad, pero sin amarras, ropa apropiada y ni una mísera linterna, cualquiera se internaba..ya no tenemos edad para estas historias, jeje
Un abrazo,

Chema dijo...

Buenos días
Buen paseo y bien peleado. Ya veo que los caminos te gusta menos que el todo palante.
El lugar tiene mucho encanto, lo raro es que salieseis enteros de ahí.
Saludos

ZáLeZ dijo...

Hola Chema:
Eso sin contar con las puñeteras de las pequeñas garrapatas que los corzos siempran por donde pasan. Pero la experiencia es un grado...jeje.
Un cordial saludo