sábado, 31 de octubre de 2026

Vídeo recopilatorio de Las Merindades de Burgos.

 


En el extremo norte de la provincia de Burgos encontramos la comarca de Las Merindades. Es esta una zona rica en patrimonio natural y arquitectónico. Mediante este vídeo pretendemos dar un pequeño repaso a algunos de sus rincones más característicos.

Encontraremos aquí abundantes parajes de interés, como zonas boscosas (Parque Natural Montes Obarenes-San Zadornil), abundantes cascadas (Tobera, El Peñon, La Salceda, Guarguero, Peñaladros), formaciones rocosas caprichosas (Puentedey, Cueva Rota) e incluso rutas para pasear admirando el paisaje (ruta de las pasarelas de Los Hocinos, senda de la cascada de La Salceda, calzada de El Almiñé).

También son abundantes las muestras de arquitectura religiosa, empezando por las más rupestres (eremitorios de Los Portugueses y de San Miguel de Presillas), siguiendo por importantes muestras de arquitectura románica (iglesias de San Millán de Almendres, San Miguel Arcángel de Valdenoceda, San Nicolás de El Almiñé, Santa María de Siones, San Lorenzo de Vallejo de Mena y San Pedro de El Vigo) y acabando con edificios más modernos como el monasterio de Rio Seco o la colegiata de Valpuesta, donde se encontraban los cartularios de Valpuesta, una de las primeras muestras del castellano escrito. No hay que olvidar la presencia de algunas ermitas icónicas, como la de San Bernabé, que forma parte del complejo karstico de Ojo Guareña, o la de San Pantaleón de Losa, eregida sobre una impresionante roca que asemeja la proa de un barco.

La arquitectura defensiva está representada por castillos (Frías, Virtus y Cebolleros, este último, más fantasioso que defensivo), alcázares (Medina de Pomar) y torres (Espinosa de los Monteros, Valdenoceda)

Además, también encontramos indicios de actividades humanas encaminadas a la explotación de las riquezas de la tierra, como son las antiguas minas de cobre de Huidobro. 

Por último, también encontraremos interesantes muestras de arquitectura civil en poblaciones emblématicas como las ya mencionadas Espinosa de los Monteros (con importantes casas palaciegas), Medina de Pomar o Frías. Esta última presume de ser la ciudad más pequeña de España. Empezaremos el recorrido de este vídeo precisamente por aquí.

Por consiguiente, se trata de un vídeo recopilatorio de algunas secuencias que hemos considerado las más representativas de la comarca de Las Merindades de Burgos. No será la única vez que, por iniciativa exclusiva de Pedro/Kepa, haga recopilatorios en un solo vídeo, el cual está elaborado única y exclusivamente por Pedro y lo ha titulado RINCONES DE LAS MERINDADES: 

domingo, 18 de octubre de 2026

Monasterio de San Salvador de Oña. Estancias no visitadas.

  


    Aunque ya dimos cuenta de una visita a Oña y al Monasterio de San Salvador en Junio de 2022, había diversas estancias del Monasterio que no estaban abiertas por depender a la Diputación de Burgos. Se trata  del claustro barroco, de la escalera magna y del patio de San Íñigo que está en obras.


El Claustro Barroco de San Salvador de Oña:

Nos encontramos en un espacio que, aunque enclavado en el corazón del Monasterio de San Salvador de Oña, es hoy propiedad de la Diputación Provincial de Burgos, manteniendo una titularidad independiente a la de la iglesia abacial. Al adentrarnos en él, el claustro barroco nos recibe con el atractivo de su reciente y profunda restauración. El paraje ha cambiado por completo: se han eliminado los grandes árboles y el antiguo jardín que ocupaban el patio central, y la meticulosa limpieza de los paramentos ha devuelto a la piedra su desnudez y luminosidad originales, revelando una fisonomía radicalmente distinta a la que la memoria reciente nos tenía acostumbrados.

El artífice de esta obra fue el monje lego de Cardeña Fray Pedro Martínez —arquitecto, matemático y teórico de la construcción—, quien levantó este claustro en el segundo cuarto del siglo XVIII. Su destino quedó unido para siempre a estos muros, pues fue precisamente aquí, en Oña, durante una de sus visitas de inspección a los trabajos, donde la muerte le sorprendió el 4 de febrero de 1733.

Arquitectónicamente, el recinto presenta una planta casi cuadrada organizada en dos alturas, donde las pandas inferiores nos abrazan bajo hermosas bóvedas de crucería. Sin embargo, la pureza inicial del diseño de Fray Pedro se encuentra hoy desdibujada. Los pisos superiores que observamos en la actualidad son añadidos posteriores, la huella tangible que dejaron las sucesivas intervenciones de la Diputación de Burgos y, muy especialmente, de la Compañía de Jesús.

Y es precisamente el legado de los jesuitas el que guarda uno de los secretos más cautivadores del claustro. Si uno detiene la mirada en el pavimento, puede descubrir un conjunto de baldosas con grabados dedicados a su fundador, San Ignacio de Loyola entre otros. Estas inscripciones encierran un valor íntimo y singular: están cinceladas en un euskera anterior a la unificación del batúa, poseyendo claras resonancias del dialecto vizcaíno. Constituyen un testimonio silencioso, escrito en piedra, que nos recuerda el paso de las generaciones de jesuitas vascos que, a lo largo de casi un siglo, estudiaron y caminaron por estas mismas galerías.

    Para todo lo demás y para evitar repeticiones innecesarias os emplazo a que entréis clicando en ESTE ENLACE.

Comenzando la visita. Iglesia abacial.


Santa Tigridia.

Fresco que representa la vida de
Santa María Egipciaca. S-XIV.

Cristo de Santa Tigridia
S. XII-XIII.


Capiteles góticos de la iglesia abacial.

Órgano Barroco de Antonio
de San Juan (1.768).



Bóveda de la capilla de San Íñigo cuyas pinturas
 son obra de Francisco Bayeu, cuñado de Goya.

Panteones reales.


Sala capitular. Románico.





Clic. Claustro gótico flamígero.

Panteones de los Condes de la Bureba.



Entrando al antiguo psiquiátrico para llegar al claustro barroco.

Claustro Barroco.



Mirando al suelo...





Escalera magna.


    VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO:

domingo, 11 de octubre de 2026

Dolmen de San Martín (Laguardia).


A pocos kilómetros de Laguardia, junto a la carretera A-124 que comunica la localidad con Vitoria-Gasteiz, se encuentra el dolmen de San Martín, uno de los monumentos megalíticos más importantes de la Rioja Alavesa y una pieza fundamental para comprender las prácticas funerarias de las comunidades que habitaron este territorio hace más de cinco mil años. Su presencia, en medio del paisaje de viñedos y con la Sierra de Toloño como telón de fondo, constituye uno de los testimonios más antiguos de la ocupación humana de esta comarca.

El monumento responde al modelo de dolmen de corredor, una construcción funeraria característica del fenómeno megalítico. Su estructura está formada por una amplia cámara funeraria de planta poligonal, delimitada por diez grandes losas verticales de arenisca, a la que se accede mediante un corredor de unos cuatro metros de longitud. Originalmente, la construcción estaba cubierta por grandes losas y protegida por un túmulo de tierra y piedras, que daba al conjunto su característica apariencia monumental. En la actualidad solamente conserva una de las losas de cubierta del corredor.

El túmulo sufrió diversas alteraciones a lo largo del tiempo, especialmente como consecuencia de las labores agrícolas y del aprovechamiento de algunas de sus piedras. Sin embargo, el conjunto conserva todavía una notable presencia en el paisaje. Una de sus particularidades más llamativas es la existencia, adosado al monumento, de un guardaviñas o chozo tradicional, construido con piedras procedentes del propio túmulo y cubierto mediante una falsa cúpula. Este curioso aprovechamiento posterior demuestra cómo una construcción prehistórica pudo integrarse, muchos milenios después, en las actividades agrícolas tradicionales de Rioja Alavesa.

El dolmen fue descubierto el 11 de abril de 1956 por José Miguel de Barandiarán y Domingo Fernández Medrano. Ocho años después, en 1964, ambos investigadores, junto con Juan María Apellániz, llevaron a cabo la excavación arqueológica del monumento. Aquella intervención tuvo una especial importancia para la arqueología prehistórica española, ya que permitió estudiar con claridad la estratigrafía de la cámara y diferenciar distintos momentos de utilización del sepulcro.

Precisamente uno de los aspectos más interesantes de San Martín reside en que no fue utilizado durante un único momento, sino que conoció diferentes fases de ocupación funeraria. Durante la excavación se identificaron dos niveles claramente diferenciados. El inferior, correspondiente al Neolítico, contenía la mayor parte de los enterramientos y estaba acompañado de diversos objetos, entre ellos útiles de sílex, hachas de piedra, fragmentos de cerámica y los característicos ídolos-espátula realizados sobre huesos de animales. Un segundo momento de utilización, ya en época calcolítica, estuvo representado por un enterramiento acompañado de un ajuar que incluía un puñal de lengüeta de cobre, cerámica campaniforme, puntas de flecha y botones de hueso.

La presencia de estos dos niveles permite contemplar el dolmen no como una tumba utilizada en un momento concreto, sino como un lugar de especial significado para varias generaciones. Durante siglos, las comunidades prehistóricas regresaron a este espacio para depositar a sus muertos, renovar los rituales funerarios y dejar junto a ellos objetos relacionados con sus creencias y su vida cotidiana. La propia disposición de los restos y ajuares evidencia, además, las sucesivas reutilizaciones de la cámara.

San Martín ha proporcionado también algunos de los interrogantes más sugerentes de la prehistoria de la Rioja Alavesa. Determinados objetos recuperados en el nivel funerario presentan una antigüedad superior a la de algunos de los restos humanos con los que aparecieron asociados. Este hecho ha planteado la posibilidad de que ciertos objetos hubieran sido conservados durante generaciones antes de ser depositados en el sepulcro, o incluso que pudieran proceder de una tradición funeraria anterior. Lejos de restar valor al monumento, estas incógnitas contribuyen a mantener vivo el interés científico por San Martín.


Tras los viñedos...



Guardaviñas al lado del dolmen.



Entrada al guardaviñas.

El corredor del dolmen en primer plano,

Al fondo, la sierra de Cantabria o Sierra de Toloño.



La cámara.

Clic.

Clic.


    VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO: