miércoles, 22 de abril de 2026

Yacimiento rupestre de Las Gobas de Laño (Condado de Treviño).


19-03-2026

Tras visitar las cuevas artificiales de Santorkaria el mes anterior,  nos dirigimos de nuevo a Laño donde parte el camino que nos lleva a Las Gobas.

Las Gobas son un conjunto de 13 cuevas artificiales excavadas en la roca caliza del "Valle Santo". Junto a las 18 cavidades de Santorkaria (al otro lado del arroyo), forman uno de los complejos rupestres más singulares de la península, declarado Bien de Interés Cultural en 1978.

Su nombre podría derivar del euskera goba (cueva) o del término goda, en alusión al origen visigodo de sus creadores. 

 Del hogar al sepulcro:

La función de estas cavidades evolucionó drásticamente con el tiempo:

Siglos VII - IX (Aldea): Una comunidad cristiana visigoda las excavó como viviendas, formando una pequeña aldea protegida.

Siglos X - XI (Necrópolis): Tras trasladarse la población al actual pueblo de Laño, las cuevas se convirtieron en un centro religioso y cementerio.

Siglo XVI - Edad Moderna: Perdido su carácter sagrado, se reutilizaron como establos y encerraderos de ganado.

    El ritual funerario:

 Los difuntos se enterraban amortajados, en posición decúbito supino y orientados al Este. Las tumbas, cubiertas con losas, presentan formas rectangulares o de "bañera", típicas del medievo temprano.
3. ¿Cómo se excavaron?

El farallón se formó hace 200 millones de años (Jurásico). Al ser una roca caliza blanda, facilitó el trabajo de los canteros medievales:

Extracción: Se realizaban ranuras en "V" donde se introducían cuñas de hierro golpeadas con precisión para fracturar la piedra.

Tallado: El interior se perfilaba minuciosamente con punteros y cinceles.

Hábitat: Las entradas se orientaban al Este para aprovechar la luz, contando con complejos sistemas de cierre y porches de madera.

















 La "Cueva de la Dotora"

Situada ligeramente aparte, esta cavidad está envuelta en leyenda. Se dice que fue el hogar de la última habitante de la comunidad original o el refugio final de una mujer de Laño.

Aunque nació como vivienda (aún se aprecian los anclajes de su porche), terminó convertida en un panteón medieval con tres sepulcros excavados en su interior.



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   A continuación inserto algunas imágenes que saqué en el año 2011 donde se aprecian los trabajos arqueológicos del lugar y que en la actualidad son imposibles de ver por el crecimiento de maleza y zarzas que lo ocultan completamente: 








   VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO (19-03-2026):

miércoles, 15 de abril de 2026

Cuevas artificiales de Santorkaria (Laño - Condado de Treviño).



22-02-2026.
No es la primera vez que recorro estas fascinantes cuevas eremíticas, pero sentía la necesidad de que Pedro las descubriera. Fue allá por 2011 cuando se me ocurrió bautizar este conjunto de cavidades artificiales del norte de Burgos como la "Capadocia burgalesa". Parece que el término caló hondo; hoy es una denominación extendida y basta consultar a cualquier IA para confirmar que un servidor fue el primero en acuñar el término.

El desarrollo de los conjuntos de Las Gobas (13 cuevas) y Santorkaria (18 cuevas) sigue un patrón idéntico. Existen evidencias de que estos abrigos rocosos, que custodian la mayor parte del eremitismo en la cuenca del río Ayuda, ya servían como asentamientos en la prehistoria.

Aunque el fenómeno eremítico surgió aquí en el siglo IV, apenas quedan vestigios de esa etapa inicial debido a las reformas posteriores. Sin embargo, no cabe duda de que hacia finales del siglo V la vida ascética ya latía con fuerza en estas paredes.

Los eremitas buscaban una experiencia radical de la fe: una pureza de vida alineada con el Evangelio y una pobreza ascética para acercarse a Dios. Al oponerse a la jerarquía eclesiástica, no formaban comunidades monásticas, sino que operaban de forma independiente. Esta alternativa a la Iglesia oficial convirtió a los eremitorios en auténticas "contra-iglesias", lo que explica por qué crearon sus propios lugares de culto en Laño, al margen de la ortodoxia.

Hacia el siglo VII, Laño se consolidó como núcleo poblacional al pie de las peñas. No obstante, a finales del siglo VIII —ya fuera por derrumbes o causas que el tiempo ha borrado— el conjunto comenzó a ser abandonado. La población se desplazó definitivamente hacia el actual pueblo de Laño, transformando el antiguo entorno de las cuevas en una necrópolis.

Este uso funerario se mantuvo hasta el siglo XI, momento en que el conjunto arqueológico fue abandonado como centro espiritual. Desde entonces y durante siglos, las rocas han servido a propósitos más terrenales: refugio para el ganado, graneros y almacenes, guardando en silencio la memoria de quienes buscaron el cielo en la piedra.






























   VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO: