domingo, 16 de agosto de 2026

Monumento al Pastor (Ameyugo).

 


  A pesar de los cientos de veces que he pasado por la NI a la altura del Monumento, y de haber sido invitado en alguna boda al restaurante que allí se ubica, nunca surgió la idea de una visita más a fondo de este interesante lugar. Así que pusimos remedio y allí nos presentamos con nuestros cacharros.

El Monumento al Pastor, situado en el municipio de Ameyugo (Burgos), es una de las obras monumentales más singulares y visibles del norte de España. Erigido en un enclave estratégico junto a la carretera nacional N-I, en las estribaciones de los Montes Obarenes, este conjunto no solo es un hito geográfico para los viajeros, sino también un profundo homenaje a la identidad rural, la transhumancia y el oficio del pastoreo.

 El 30 de septiembre de 1961 se inauguró el Monumento al Pastor en el paraje de La Picota, ubicado en Ameyugo (Burgos). 

 La iniciativa de este memorial nació a raíz del trágico fallecimiento del pastor palentino Esteban Frechilla en el verano de 1959, quien perdió la vida debido al impacto de un rayo en las cercanías de Amusco. Conmovido por el suceso y la desprotección en la que quedaron sus animales, el escritor y político Javier Martín-Artajo y Álvarez publicó un artículo ensalzando la dura y sacrificada vida nómada de los pastores. En dicho escrito, propuso erigir un homenaje monumental para reconocer la histórica contribución económica y cultural de este colectivo a la región de Castilla.

   Para llevar a cabo el proyecto en el kilómetro 307 de la carretera N-I, se contrató a dos destacadas figuras de la época:

Víctor López Morales: Prestigioso arquitecto encargado del diseño del conjunto, quien aprovechó la pendiente de la ladera y las formaciones rocosas naturales para integrarlo en el paisaje.


Víctor de los Ríos: Reconocido escultor de Santoña (popular por sus pasos de Semana Santa), encargado del modelado de las figuras.

   El espacio rinde tributo a los tres pilares del pastoreo tradicional:

El Pastor: Una colosal escultura de piedra de Campo Real que supera los siete metros de altura y las 27 toneladas. Se sitúa orgullosa junto al accidente geográfico conocido como la 'Muela de Napoleón'.


El Perro: Una estatua que refleja la complicidad y fidelidad del animal. Aparece en actitud de descanso pero con la mirada vigilante sobre el ganado.


El Zagal: Ubicada fuera de la plataforma principal, frente a las otras estructuras, esta figura homenajea a los jóvenes aprendices que se formaban en el oficio.

  A los pies de la figura principal se encuentra una cartela conmemorativa dedicada a sus tres creadores y promotores, así como una pequeña gruta natural adaptada como capilla para la celebración de actos litúrgicos.

El pastor.

El zagal









Gruta natural. Capilla.



"comparativa"









   VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO:

sábado, 27 de junio de 2026

Iglesia de Santa María de la Piedra (Burgos)

 


   La iglesia de Santa María de La Piedra es un magnífico ejemplo de simbiosis arquitectónica. Aunque contemplamos hoy un potente templo transformado en los siglos XVI (nave gótica) y XVII (torre y portada), su cabecera y sus espacio interior conservan un interesante muestrario románico de lo más interesante  de la comarca de Páramos y los valles del Tozo.

La estructura original románica se data en la segunda mitad del siglo XII (hacia finales de la centuria), un periodo de plena madurez estilística en el norte de Burgos. El templo primitivo debió de ser una modesta iglesia rural que, debido al crecimiento demográfico y a las nuevas corrientes estéticas de la Edad Moderna, sufrió una profunda remodelación a mediados del siglo XVI, cuando se levantó la nave única actual con tracerías góticas y capillas laterales, respetando afortunadamente el ábside románico.
Arquitectura y el Ábside Meridional

La gran joya exterior del templo es su cabecera románica semicircular. Presenta una articulación de sillería de excelente factura. 
    
 El hemiciclo y los tramos rectos del presbiterio se organizan originalmente en torno a cinco arcadas ciegas (hoy en día solo tres son plenamente visibles desde el exterior debido a la adición posterior de la sacristía). Esta disposición absidial con arcos ciegos es una tipología muy ligada al románico del norte burgalés.

 Las arcadas se asientan sobre un zócalo corrido. El arco central es notablemente más elevado que los contiguos y queda enmarcado por dos grandes columnas entregas que actúan como ejes visuales del conjunto.

    Los vanos que iluminan el presbiterio albergan capiteles de fina talla. Entre la decoración escultórica sobresalen los motivos vegetales (hojas de acanto) y, de manera muy especial, dos rostros esculpidos en las jambas: una cabeza femenina con tocado medieval de trazo firme y duro, y una cabeza masculina enfrentada que delimitarían el hemiciclo del ábside oculto tras el retablo. En el interior, el espacio románico se conecta con la nave posmedieval a través de un imponente arco triunfal apoyado sobre columnas con capiteles vegetales acabados en veneras. Su cubierta combina la tradicional bóveda de horno (en el cascarón del ábside) con el cañón apuntado en el tramo presbiteral.

Si el ábside deslumbra en el exterior, el interior del templo —bajo el coro alto a los pies de la nave— resguarda otra pieza excepcional de finales del siglo XII: su pila bautismal plenamente románica, con unas imponentes dimensiones de 118 cm de diámetro y un metro de altura. 

La Copa presenta  un diseño avenerado por ambas caras (interior y exterior), un motivo clásico que evoca la pureza del agua. 

El pedestal está historiado y en él se esculpe una escena de lucha entre un león y una serpiente, con la figura de un caballero en la parte posterior, sobre su montura, empuñando una lanza para arremeter contra el cuerpo de la serpiente,

 Todo el conjunto se remata en su base inferior con una cenefa o banda de taqueado jaqués, el característico ajedrezado románico. Hasta hace unos años la pila bautismal asentada sobre una rueda de molino giraba sobre sí misma con una manivela la cual se orientaba en función del sexo del bebé que se iba a bautizar. Si era niño mantenía a la vista el león atacando a la serpiente  y si era niña, la cara no visible, del caballero sobre su montura empuñando la lanza contra la serpiente. 

Vista en zoom desde la carretera de acceso al pueblo.

Entorno del pueblo.

La iglesia desde la fuente que hay al pie de la peña (La Piedra que dio nombre a la localidad)

La fuente y la peña donde se ubicó una pequeña torre vigía relacionada visualmente con el Castillo de Úrbel del Castillo.



Casa del cura. Se accedía por una escalera exterior que ahora no existe.

Calle de la Fuente.


Blasón.


El ábside románico es de finales del s. XII, la nave principal del s. XVI y la torre del s. XVII.

Ábside.

Ventana central del ábside.





Mascarón con mordaza.

Fieras devorando una pieza

Canecillo del conejo.

Personaje con los ojos tapados.

Portada renacentista.

Interior de la iglesia.

Pila bautismal.

León atacando a una serpiente.

Caballero apenas visible. 

Retablo mayor tras el cual se esconde el hemiciclo del ábside que impide ver las ventanas interiores del ábside. 

Capiteles con motivos vegetales del Arco de triunfo.

Capiteles con formas vegetales.

Jaqueados.

Cabeza femenina.

Cabeza masculina.

Subimos a la torre por una escalera de caracol.

Salida de la escalera al campanario.

Campanario con buenas vistas.

    VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO:.