Tras concluir la visita al Monasterio de San Juan de la Peña y acercaros al mirador del Pirineo, paramos de vuelta en Santa Cruz de la Serós. Esta pequeña localidad oscense, ubicada al abrigo del monte Oroel, no es solo un conjunto de calles empedradas y arquitectura tradicional; es un santuario del románico que custodia dos joyas arquitectónicas que, pese a su cercanía física, representan mundos estéticos distintos.
La Iglesia de San Caprasio construida en el primer tercio del siglo XI, es un ejemplo canónico del románico lombardo. Su sencillez es su mayor elocuencia. Al observarla, destaca la pureza de sus líneas y la técnica del sillarejo, donde la piedra apenas desbastada se une con mortero para elevar muros de una sobriedad absoluta.
El exterior presenta las características arcuaciones ciegas y lesenas (pilastras poco resaltadas) típicas de la influencia de los maestros constructores procedentes del norte de Italia.
El interior es de una sola nave dividida en dos tramos con bóveda de arista, que desemboca en un ábside semicircular cubierto por una bóveda de horno.
A pocos metros, la Iglesia del Monasterio de Santa María ofrece un contraste monumental. Fundado en el siglo XI como cenobio femenino para las hijas de la nobleza y la realeza aragonesa —incluidas las hermanas del rey Sancho Ramírez—, este templo exhala una autoridad y elegancia propias del románico pleno o jaqués.
La Torre es, sin duda, el elemento más icónico. Su imponente volumen cúbico destaca sobre el paisaje, coronada por una cámara de campanas que parece vigilar el valle.
En la portada principal se halla un magnífico crismón trinitario, símbolo de la protección real y espiritual del monasterio.
El interior es de una planta de cruz latina con un ábside central de gran altura.
Caminar de San Caprasio a Santa María es realizar un viaje por la evolución del arte medieval. Mientras que San Caprasio representa la humildad y la técnica funcional de los inicios del milenio, Santa María simboliza el esplendor y la consolidación política del Reino de Aragón.
Ambas iglesias están esculpidas con la misma piedra ocre de la zona.
La arquitectura popular de Santa Cruz de la Serós es también muy destacada, con sus viviendas de piedra rematadas con tejados de losas y dotadas de espectaculares chimeneas troncocónicas, que se han vuelto el símbolo arquitectónico identificativo de la población.
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| Iglesia de San Caprasio. S. XI. |
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| Interior de la iglesia de San Caprasio |
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| Desde la ubicación de San Caprasio, se observa la mole de la iglesia de Santa María. |
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| Iglesia del Monasterio de Santa María. S. XI. |
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| Portada principal, con su crismón. |
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| La torre, de tres cuerpos, tiene una altura imponente. |
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| La torre de la Iglesia de Santa María sobresale entre las típicas chimeneas troncocónicas de las casas tradicionales de Santa Cruz de la Serós. |
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| En primer plano, admiramos una típica chimenea troncocónica, emplazada sobre el típico tejado de losas. |
VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO:
























































































