miércoles, 15 de abril de 2026

Cuevas artificiales de Santorkaria (Laño - Condado de Treviño).



22-02-206.
No es la primera vez que recorro estas fascinantes cuevas eremíticas, pero sentía la necesidad de que Pedro las descubriera. Fue allá por 2011 cuando se me ocurrió bautizar este conjunto de cavidades artificiales del norte de Burgos como la "Capadocia burgalesa". Parece que el término caló hondo; hoy es una denominación extendida y basta consultar a cualquier IA para confirmar que un servidor fue el primero en acuñar el término.

El desarrollo de los conjuntos de Las Gobas (13 cuevas) y Santorkaria (18 cuevas) sigue un patrón idéntico. Existen evidencias de que estos abrigos rocosos, que custodian la mayor parte del eremitismo en la cuenca del río Ayuda, ya servían como asentamientos en la prehistoria.

Aunque el fenómeno eremítico surgió aquí en el siglo IV, apenas quedan vestigios de esa etapa inicial debido a las reformas posteriores. Sin embargo, no cabe duda de que hacia finales del siglo V la vida ascética ya latía con fuerza en estas paredes.

Los eremitas buscaban una experiencia radical de la fe: una pureza de vida alineada con el Evangelio y una pobreza ascética para acercarse a Dios. Al oponerse a la jerarquía eclesiástica, no formaban comunidades monásticas, sino que operaban de forma independiente. Esta alternativa a la Iglesia oficial convirtió a los eremitorios en auténticas "contra-iglesias", lo que explica por qué crearon sus propios lugares de culto en Laño, al margen de la ortodoxia.

Hacia el siglo VII, Laño se consolidó como núcleo poblacional al pie de las peñas. No obstante, a finales del siglo VIII —ya fuera por derrumbes o causas que el tiempo ha borrado— el conjunto comenzó a ser abandonado. La población se desplazó definitivamente hacia el actual pueblo de Laño, transformando el antiguo entorno de las cuevas en una necrópolis.

Este uso funerario se mantuvo hasta el siglo XI, momento en que el conjunto arqueológico fue abandonado como centro espiritual. Desde entonces y durante siglos, las rocas han servido a propósitos más terrenales: refugio para el ganado, graneros y almacenes, guardando en silencio la memoria de quienes buscaron el cielo en la piedra.






























   VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO:

domingo, 29 de marzo de 2026

Monasterio de Santa María de Bugedo de Candepajares (Comarca del Valle del Ebro-Burgos).


Necesitaba reencontrarme con mi pasado y con aquellos denostados años que pasé en aquel internado y que tanto me marcaron. Vivencias que guardo en mi memoria, nada gratificantes y poco positivas. Como ya me explayé lo suficiente en mi reciente blog más personal que nunca y para evitar repeticiones, me remito a esta entrada: Sanando recuerdos. 

   Así las cosas propuse a Pedro que me acompañara para hacer una visita al interior del Monasterio. Mis fantasmas y mis recuerdos regresaron mientras el Hermano José María, encargado de las visitas guiadas, daba sus explicaciones con mucho entusiasmo. Lógicamente no me aportaron nada nuevo que no supiera después de estar casi seis años de mi vida en el interior de esos muros, pero es indudable el valor arquitectónico del edificio y lo bien cuidado que está su entorno.  Bien merece una visita. 
 
    La siguiente información está sacada del cartel informativo:

LA IGLESIA: 

La torre, en sus primeros tramos, data del primer tercio del siglo XII. Está adosada al lado norte de la portada de la iglesia y sirve de torre-campanario de ésta. Tiene planta cuadrangular y su tramo superior se remata mediante pináculos renacentistas del siglo XVI. En su origen era parte del castillo de doña Sancha. De comienzos del siglo XIII es la mayor parte del templo. Consta de tres naves, románicas sólo en la cabecera y parte del crucero, y el resto con reformas posteriores. La portada, gótica, es apuntada con arco y dos arquivoltas de bocel estrecho que apoyan en finas columnas. Luce un rosetón en la parte superior. La cabecera de la iglesia es su elemento más importante: orientada al Oeste, está formada por tres ábsides semicirculares, uno central más alto y dos menores laterales. El central, de casi diez metros de altura, está dividido en cinco tramos verticales por cuatro gruesas columnas adosadas, con capiteles vegetales. El crucero es la parte que ahora usa la comunidad religiosa. La bóveda es de crucería. A los pies del templo se encuentra un magnífico coro del siglo XVI.

MONASTERIO

Fue fundado por doña Sancha Díaz de Frías en 1162. Es un ejemplo clásico de arquitectura cisterciense, con escasa decoración pero de gran calidad. El edificio, de estilo herreriano o escurialense, dispone de un claustro interior clásico con arcos de medio punto y un sobreclaustro, con pilares estriados, comenzados a construir ya en el siglo XVI. Sobre éste se alzó otro clasicista, de tres alturas, con cinco tramos en cada galería, cubiertos por bóvedas de aristas. Este nuevo claustro fue iniciado por los canteros Matías y Bartolomé Castañeda. En Bugedo trabajó en el siglo XVI el escultor Diego de Marquina. A él se atribuye la construcción del sepulcro de la fundadora y del retablo mayor de la iglesia. Ambas obras se perdieron. Actualmente, el monasterio está habitado por los Hermanos de la Salle, que se encargan de su mantenimiento desde 1891, utilizando las dependencias como residencia para Hermanos mayores y Centro de Espiritualidad.


Vistas desde el ferrocarril.


Entrada al monasterio.

Patio interior.



La torre y el pórtico de la iglesia.

Parte baja de la torre medieval del palacio de la fundadora del convento Doña Sancha Díaz de Frías


Cabecera románica de la iglesia presidida por la Virgen del Buen Consejo.

Ábside románico de transición.



Capillas laterales.


Claustro herreriano. El antiguo, que era de madera y de estilo románico,  se quemó en un incendio.

Escalinata que accede a las plantas superiores.

Maqueta del Monasterio.

Fue el antiguo comedor.  Lo llamaban el "humilladero". Al fondo, encima de las escaleras comían el Hermano Director y los Hermanos profesores.  Si por lo que fuera habías roto algo..., te debías colorar frente a ellos, de pie, con los aspirantes detrás también de pie antes de comer, y decir en voz alta lo siguiente: "Estoy aquí reverendo Hermano Director por haber roto... tres platos". El Director con cara muy seria y enfadada preguntaba cómo fue. Le respondía que al recoger los platos de las mesas se me cayeron al suelo. Lo siguiente, era un castigo.  Y de esta guisa muchas situaciones similares, que pudieran parecer intrascendentes, pero no se sentían así... 

La Virgen de Covadonga. En Turón (Asturias) durante el conflicto religioso-político en la cuenca minera fallecieron 9 Hermanos en el año 1934. (Los mártires de Turón).


Cabecera de la iglesia. 

Ábside románico.




Por los jardines del Monasterio.


Reproducción de la cueva y la Virgen de Lourdes.

Estelas medievales.



Río Matapán a su paso por los jardines del Monasterio.

Patos criollos. 




VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO: