La semana posterior a Semana Santa solemos tomarnos unos días de vacaciones. Este año hemos elegido Huesca. Una buena elección, no solo para conocer su capital, sino, sobre todo, para visitar los lugares de la provincia que teníamos programados.
Tras acomodarnos en el hotel aprovechamos la tarde para visitar la capital de Huesca. Nuestro primer objetivo: LA IGLESIA, EL CLAUSTRO ROMÁNICO Y EL PANTEÓN REAL DE SAN PEDRO EL VIEJO.
En el lugar que ocupa la actual iglesia, según es tradición, hubo un antiguo templo, que congregó a la comunidad cristiana durante la época árabe. Con la reconquista de la ciudad, en 1096, el rey Pedro I la entregó a los monjes benedictinos de San Ponce de Tomeras (Francia) que fundaron junto a ella un priorato.
El edificio de la nueva iglesia fue construido a partir de 1117 y a finales del siglo XII el bello claustro con capiteles historiados del mejor arte románico aragonés. En el siglo siguiente fue construido el cimborrio y la torre actualmente desmochada, que en su interior cobija la capilla de San Ponce, en un espacio de buena arquitectura medieval.
El claustro con sus 38 capiteles ofrecen historias bíblicas, fantásticas y otras probablemente relacionadas con la reconquista de la ciudad.
Una de las capillas es el Panteón Real, por estar enterrados los reyes Alfonso I y Ramiro II apodado "el monje", protagonista de la célebre leyenda de la "Campana de Huesca". Su apodo hace referencia a que prefirió el retiro monacal a la corona. Está enterrado en un sarcófago romano de siglo II.
El Retablo Mayor destaca por su detallismo, obra renacentista de Juan de Alí, que contrasta con la desnudez románica del resto del templo.
San Pedro el Viejo es Monumento Nacional desde 1885. Su visita es obligatoria para entender no solo el arte románico, sino el origen mismo del Reino de Aragón y su estrecha relación con la ciudad de Huesca.
Portada de acceso a la iglesia
Retablo mayor, obra de Juan de Alí.
Pinturas murales del s. XIII.
Otra vista de las pinturas murales, junto a la reja del coro.
Decoración interior de la capilla de los santos Justo y Pastor (s. VII)
Busto de San Vicente.
San Justo
Tímpano de la puerta de acceso de la iglesia al claustro.
Dominando el caserío de la localidad burgalesa de Sedano, se encuentra el Castro, un imponente espolón rocoso que se proyecta sobre el valle como la proa de un barco de piedra. Este relieve no es solo un hito visual, sino un lugar de profunda carga histórica. Desde su cima, la panorámica ofrece una lectura perfecta de la orografía de la zona: la unión de los ríos y el abrigo natural que ofrecían los riscos para el asentamiento humano. En la antigüedad, esta posición estratégica permitía un control absoluto sobre el paso de personas y ganado, marcando el carácter defensivo de la región.
A los pies de estas formaciones y en sus inmediaciones, nos encontramos con el rastro de los antiguos pobladores en forma de necrópolis rupestre. Estas tumbas, excavadas directamente en la roca viva, son testimonios silenciosos de la Alta Edad Media. Se observan fosas antropomorfas (con la silueta del cuerpo humano) que miran hacia el este, siguiendo la tradición cristiana de la época.
Coronando un promontorio se halla la Iglesia de Santa María. Este templo es uno de los ejemplos más singulares de la zona, destacando por su transición de estilos y su ubicación privilegiada. Aunque conserva elementos de su origen románico, la fábrica actual muestra una evolución hacia el gótico y el renacimiento. El pórtico es uno de sus elementos más valiosos
Sedano se articula en barrios que siguen el curso del río Sedanillo o Moradillo y su confluencia con el río Gredilla, y aquí la arquitectura popular de piedra convive con casonas blasonadas, cascadas y un molino muy bien conservado en el centro del pueblo.
Miguel Delibes tuvo una profunda historia de amor con Sedano (Burgos), convirtiéndolo en su refugio personal, familiar y creativo. Descubrió este lugar en 1941, al que llegó en bicicleta para visitar a su novia, Ángeles de Castro, casándose más tarde y veraneando en la localidad burgalesa, que influyó decisivamente en su obra.
La iglesia en zoom desde la lejanía.
Paseando por la localidad de Sedano.
Molino. S. XIX.
Cascada.
Inicio del "Via Crucis" hasta la iglesia.
Postal típica de Sedano. La Necrópolis y su iglesia parroquial.