domingo, 18 de octubre de 2026

Monasterio de San Salvador de Oña. Estancias no visitadas.

  


    Aunque ya dimos cuenta de una visita a Oña y al Monasterio de San Salvador en Junio de 2022, había diversas estancias del Monasterio que no estaban abiertas por depender a la Diputación de Burgos. Se trata  del claustro barroco, de la escalera magna y del patio de San Íñigo que está en obras.


El Claustro Barroco de San Salvador de Oña:

Nos encontramos en un espacio que, aunque enclavado en el corazón del Monasterio de San Salvador de Oña, es hoy propiedad de la Diputación Provincial de Burgos, manteniendo una titularidad independiente a la de la iglesia abacial. Al adentrarnos en él, el claustro barroco nos recibe con el atractivo de su reciente y profunda restauración. El paraje ha cambiado por completo: se han eliminado los grandes árboles y el antiguo jardín que ocupaban el patio central, y la meticulosa limpieza de los paramentos ha devuelto a la piedra su desnudez y luminosidad originales, revelando una fisonomía radicalmente distinta a la que la memoria reciente nos tenía acostumbrados.

El artífice de esta obra fue el monje lego de Cardeña Fray Pedro Martínez —arquitecto, matemático y teórico de la construcción—, quien levantó este claustro en el segundo cuarto del siglo XVIII. Su destino quedó unido para siempre a estos muros, pues fue precisamente aquí, en Oña, durante una de sus visitas de inspección a los trabajos, donde la muerte le sorprendió el 4 de febrero de 1733.

Arquitectónicamente, el recinto presenta una planta casi cuadrada organizada en dos alturas, donde las pandas inferiores nos abrazan bajo hermosas bóvedas de crucería. Sin embargo, la pureza inicial del diseño de Fray Pedro se encuentra hoy desdibujada. Los pisos superiores que observamos en la actualidad son añadidos posteriores, la huella tangible que dejaron las sucesivas intervenciones de la Diputación de Burgos y, muy especialmente, de la Compañía de Jesús.

Y es precisamente el legado de los jesuitas el que guarda uno de los secretos más cautivadores del claustro. Si uno detiene la mirada en el pavimento, puede descubrir un conjunto de baldosas con grabados dedicados a su fundador, San Ignacio de Loyola entre otros. Estas inscripciones encierran un valor íntimo y singular: están cinceladas en un euskera anterior a la unificación del batúa, poseyendo claras resonancias del dialecto vizcaíno. Constituyen un testimonio silencioso, escrito en piedra, que nos recuerda el paso de las generaciones de jesuitas vascos que, a lo largo de casi un siglo, estudiaron y caminaron por estas mismas galerías.

    Para todo lo demás y para evitar repeticiones innecesarias os emplazo a que entréis clicando en ESTE ENLACE.

Comenzando la visita. Iglesia abacial.


Santa Tigridia.

Fresco que representa la vida de
Santa María Egipciaca. S-XIV.

Cristo de Santa Tigridia
S. XII-XIII.


Capiteles góticos de la iglesia abacial.

Órgano Barroco de Antonio
de San Juan (1.768).



Bóveda de la capilla de San Íñigo cuyas pinturas
 son obra de Francisco Bayeu, cuñado de Goya.

Panteones reales.


Sala capitular. Románico.





Clic. Claustro gótico flamígero.

Panteones de los Condes de la Bureba.



Entrando al antiguo psiquiátrico para llegar al claustro barroco.

Claustro Barroco.



Mirando al suelo...





Escalera magna.


    VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO:

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