viernes, 24 de abril de 2015

Cueva paleolítica de Penches ( Barcina de los Montes). Y los magníficos Boletines anuales CUBÍA de G.E.Edelweiss.

Paisaje de Penches

 Aunque el motivo principal no era visitar el pueblo de Penches (Barrio de Oña), ni tampoco Barcina de los Montes, término al que pertenece la zona donde se ubica la cueva, no he podido evitar pasearme entre sus callejuelas, y admirar el paisaje que rodea a estas dos localidades cercanas a Oña.
Iglesia de Penches

Paisaje de Penches

Escudo de la casa del cura


   Esta cueva, hasta donde yo recuerdo, fue propiedad de la familia Tobalina de Frías, que tenía una fábrica de chocolate. 

 La existencia de esta cueva la dio a conocer el jesuita Miguel Gutierrez en el año 1917 aunque ya era conocida por la gente del pueblo con anterioridad . El trabajo de investigación corrió a cargo de Eduardo Hernández-Pacheco y lo tituló Los Grabados de la cueva de Penches. En dicha publicación describió la cueva de esta guisa:


Imagen publicada en el libro mencionado 1917.


En la actualidad


 "La caverna es estrecha aunque bastante larga; su elevación es bastante considerable en algunos puntos, sobre todo donde se encuentran los grabados prehistóricos. Estos consisten en unas figuras de cabra salvaje (machos y hembras) grabadas en rasgos muy gruesos. La roca es sumamente blanda. En el suelo se encuentran algunos trozos muy deshechos de cerámica y algunos huecos, al parecer de rumiantes. Las figuras se encuentran a unos 60 u 80 metros de la entrada muy arriba, cerca de las bóvedas y en lugar bastante inaccesible. Su número, al menos las encontradas hasta ahora es de unas cinco o seis. Algunas de ellas están como compenetrándose o superpuestas. Su tamaño, en general viene a ser como de ochenta centímetros a un metro de largos por medio de altos. Es muy probable que pertenezcan al paleolítico más reciente."


  En cuanto a los trazos que se observan en diversos puntos de la cueva algunos han podido ser ejecutados por el hombre primitivo por similitud con los trazos de las cabras , pero la mayoría parece que tienen un origen animal  producidos por zarpazos de oso de las cavernas y tejones.

   Otras referencias a esta cueva las podemos consultar en el libro Oña y su Monasterio del escritor y periodista Eduardo Rojo.  En él se aportan más datos interesantes , como por ejemplo.



 En 1990, Ana Isabel Ortega puso en duda las dos grafías mencionadas por García Soto y a cambio observó otras cinco figuras zoomorfas: dos cabras, dos caballos y un toro.¿?.

   Todo ello evidencia la necesidad de un profundo estudio arqueológico que hasta ahora no se ha hecho. 
 Tan solo el Padre Íbero comentó en el año 1923 que a pocos metros de la boca se hallaron restos humanos  del neolítico cubiertos de piedras donde apareció cerámica ornamentada con cordoncillos.

  Desde entonces hasta hoy,  ha sido sometida a una gran presión por la gente y el vandalismo, forzando la cancela de entrada una  y otra vez.. Los grabados paleolíticos han sufrido numerosas agresiones, a veces sin querer, por simple roce y muchos de sus visitantes han plasmado en sus paredes  ridículos grafitis, con grabados falsos. La situación de la caverna en general es grafíticamente caótica. Dejémosla como está para futuros estudios en profundidad y así preservar este legado patrimonial  antes de que sea irrecuperable.
   En lo positivo, y lo sé de buena tinta, existe voluntad de realizar una buena publicación divulgativa de esta cavidad. por parte de G.E.Edelweiss como garante.

Por  su importancia, por su fragilidad y por su avanzado grado de deterioro, rogaría a todo el mundo evitar acceder a ella ni intentar violentar la entrada para visitarla.

  Al tratarse de una cueva con arte rupestre del  paleolítico superior/magdaleniense  (12.000/9.000aC) está declarada Bien de Interés Cultural desde el 1985  y está protegida por la Ley de Patrimonio, por lo que la Junta de Castilla y León regula sus accesos.

 Mientras tanto, podemos conformarnos con esta galería de imágenes veraces que D. Miguel Ángel Martín Merino (Archivo G.E. EDELWEISS) ha tenido a bien cederme para su contemplación en este blog. Al igual que sucediera con las imágenes del sarcófago de La Molina del Portillo, no se pueden utilizar más que para este fin, ya que están sujetas a los derechos del autor. Gracias Miguel Ángel por tu aportación a este humilde blog.
Galería de la cueva







Para los amantes de la espeleología y arte rupestre en la provincia de Burgos os aconsejo que entréis en el siguiente enlace donde podréis descargaros todos los PDF de los artículos anuales del Boletín CUBÍA (G.E. EDELWEISS). Son fantásticos y con unas imágenes espectaculares.


También hay que tener en cuenta (según M.A. Martín) que alguna de las figuras que están allí son falsas y por el contrario la figura que más publicitaron, la cabra grabada y pintada supuestamente desaparecida, nunca existió.(figura al margen).

Se trata de un conjunto de fisuras naturales y manchas completamente naturales, sin que la mano del hombre haya intervenido para nada (salvo para colocar unos grafitis encima). Parece raro pero hay que pensar que Penches fue una de las primeras cavidades en que se identificó el arte rupestre y por falta de “experiencia” y un protocolo adecuado de actuación en estos casos,  pasaban esas detestables cosas.

 Y para completar esta entrada, no podría faltar Barcina de los Montes en cuyo término, como ha quedado dicho, se encuentra la cueva de Penches:
 
Iglesia y fuente de la "Rana"

Barcina de los Montes

Cementerio

Ara al dios prerromano VUROVIO quien dio nombre a La Bureba y a Briviesca.

Barcina, y al fondo Castillo de Petralata

Picacho donde estuvo el castillo de Petralata

VÍDEO RECOPILATORIO:



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2 comentarios:

Minerva dijo...

Hola Zalez:
Como me ha gustado todo lo que he leido, sin duda le diré a mi madre que le eche un vistazo. El padre Íbero, siempre andaba metido en todas las salsas, imagino que la tradición y trasmisión oral seria determinante en todas estas cosas. Aunque no se porque le he cogido un poco ojeriza, jajaj.

ZáLeZ dijo...

Hola Minerva.
No se si por gracia o desgracia, los que se preocuparon por la arqueología cuando casi nadie se preocupaba , fueron los jesuitas, y sobre todo el P. Ibero. Pero es cierto que aparece en todos los descubribientos junto con otros jesuitas. El problema es que cuando marcharon de Oña, muchos hallazgos se perdieron por "el camino".
Saludos,