viernes, 20 de agosto de 2010

Visión del valle de Tobalina en el s. XIX

Cuando lo leí en el libro "La Ciudad de Frías", de Celestino Q. Herrán (que tantas veces suelo hacer referencia y haré), me pareció una visión tan personal y simpática la que hacía del Valle de Tobalina en general, que no he podido evitar transcribirlo, aprovechando la nueva noticia del informe negativo medioambiental que supone la construcción de la AP69. (En aquel tiempo aún no existía la presa de Sobrón ni la detestada y radiactiva Central de Garoña...). Emulando a "Temujín": que la diosa Fortuna nos libre del mal, amén Fortuna.

Y para que no se me mosquen los de Quintana-Martín-Galíndez, al final os pongo un videofotos de dicha localidad. Ahí veréis la preciosa y emblemática casa torre de los Salazar, la ermita de San Roque y, cómo no, la casa del "Guruguru" donde se cuentan historias de fantasmas y espíritus para asustar a los chavales, muy conocida en la localidad.



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Estando enclavada la ciudad de Frías en el valle de Tobalina , con el cual tuvo siempre grandes e interesantes relaciones, nuestros lectores nos permitirán, que hagamos de él una pequeña pintura, antes de entrar a detallar todo lo que corresponde principalmente a nuestra ciudad (Frías).
El valle de Tobalina, si bien pequeño, es, tal vez el más variado y más bello que tiene Castilla la Vieja. Circuído de montañas, no experimentan en él los grandes huracanes que desbastan otras regiones. Su clima bastante benigno en proporción a la altura que alcalza, no deja sentir los rigores extremados de las estaciones. Salpicado de cerros y rebillas; sembrado de árboles, ya seculares, e ya cultivados, de que brotan a su tiempo lindas y olorosas flores, se goza por doquiera del aire embalsamado con sus perfumes. Surcado de arroyuelos de los cuales algunos dan abundante pesca, después de fertilizar los terrenos por donde atraviesan, vienen a contribuir con sus aguas al aumento de las del Ebro, que con magestuoso paso va serpenteando por el fondo del Valle; y después de besar los pies de la reina de aquellos pueblecitos (Frías) se detiene un momento en profundo estanque, como si quisiera manifestar el sentimiento que le causa, el haber de dejar la jurisdicción señora, para atravesar un estrecho boquete, abierto como a pico por la misma naturaleza entre el encumbrado monte de Umión y una estribación del mismo y formar a la vez la separación de los dos montejos: que en lenguage de los campesinos, podrían llamarse hermanos "caricarillos".


Al salir de este boquete, ruge furioso por tener que hollar con su blanda planta las repetidas conchas de jaspe, que se le presentan por delante; cuya aspereza le hace, sin duda recordar el suave lecho que tras de sí deja; y se vuelve de nuevo hacía él, pretendiendo despedirse por última vez, para ir a dar un beso a la hija predilecta del Valle, y decirla en tono profético que llegará un día, en que pretenda ser rival de la que fue su Metrópoli; pero que nunca podrá competir con ella ni en dones de la naturaleza, ni en hechos históricos, ni en varones ilustres, ni en blasones heráldicos, por más que haya pretendido dilatar su título con el pomposo nombre de Quintana-Martín-Galíndez, el más exagerado de cuantos honran y señalan las demás poblaciones de España.
Empero el Valle todo, enamorado de su río, procura detenerle, para gozarse sin cesar de él; y después de ponerle mil obstáculos en su marcha, que le hacen variar incesantemente, le salen al encuentro los elevados montes de San Martín de Don y Tobalinilla, con sus imponentes peñascos, intentando asustarle, y aparentando que no le darán salida; más él se la busca orgulloso, y diestro, con nuevos rodeos lamiendo la base de aquellas pesadas moles, que desprendidas, por fin en grandes trozos, vienen a ser tragadas en el fondo de aquél abismo.


Así poco a poco va acercándose a Sobrón, para ofrecer sus espaldas a la quilla de la marquichuela, que ha de trasladar los gomosos bañistas desde el establecimiento balneario a la raquítica fuente de Soportilla, cuyas aguas (digámoslo como entre paréntesis) analizadas por un sabio químico del país, presentan menos grados en su clase, que las de Montejo de Cebas, que dejamos un poco más atrás dentro del Valle de Tobalina; las cuales con sus volátiles gases, jamás en sus fuentes se dejan cubrir por las otras aguas del Ebro.
Toda vez que cuando éstas, en sus oleages rebasan su cauce normal, las medicinales huyen como despavoridas hacia el seno de la montañan, en que tienen su origen, y tanto más se van retirando, cuanto mayor sea el desbordamiento del Ebro. Lo cual dio sin duda, margen a supersticiones antiguas, con que se creyó que las aguas eran milagrosas y curaban las dolencias por un "quid divino" que operaba en ellas, y no por la virtud , que en el laboratorio químico de las entrañas de la tierra, las da sin cesar Naturaleza.


Pero dejemos a estas aguas, que sigan su curso y al río que las absorbe, que marehe engreido a recibir los grandes buques antes de precipitarse en el mar, para continuar nuestra descripción de ese atractivo Valle. Para cuyo mayor embellecimiento permitió la Divina Providencia, que la mano del hombre levantase aquí y acullá mil villetas y pueblecillos, que se tocan en sus grangerías, y aún se interpolan unas con otras; formando así el compañerismo, la amistad y el aumento de parentescos. De lo cual resulta que siendo muchos los pueblos y teniendo cada uno su Santo Patrono, que ha de celebrarse todos los años con la mayor festividad posible, son también muchos los días de jolgorio en que las familias se convidan mutuamente , y los jóvenes y niños, en las heras y campizos retozan alegremente, como en el monte sus chivatillos.


Otros más provectos se desafían "á bolos", juego el más común, en que se tienen por muy diestros. Y los ancianos, o menos idóneos para esta diversión, se sientas en derredor de las mesas y con el librillo de cuarenta hojas sobre ellas, y por bajo el jarrito de cuartilla, que de vez en cuando pasa de mano en mano circulando como la gran pipa de los indios en sus célebres consejos, entretienen el tiempo después de haber asistido a los oficios divinos y no advierten las horas que corren, hasta que la campana del Ave María les despierta de aquella clase de letargo, para entregarse un rato al verdadero sueño.


Por lo demás esta gente es laboriosa, bastante sencilla, comparada con la de otras provincias y por lo general pacífica. Más si ninguna vez en sus orgías el tufillo del mosto se sube a la cabeza, y surgen de aquí algunas reyertas, hasta la presencia de la municipal o el tricornio de un civil, para que vuelva a reinar la paz, la concordia y alegría.


9 comentarios:

Álvaro Tilo dijo...

Me han venido, Zález, muchos recuerdos y me ha encantado que hayas dedicado este comentario al Valle de Tobalina. Allí están mis raíces por parte de padre y en las Merindades por mi madre.

Nunca he sido nada generoso con esas tierras, tan importantes en mi vida. En Gabanes cuna de los míos, apenas he estado en par de ocasiones, quizá influyó que mi padre no tuviera tiempo de enseñarme bien como era su tierra. También, me ha tocado alguna fibra sensible cuando hablas de Montejo; aunque perdido para siempre formaba parte del apellido compuesto de mi familia y que algún escribiente lo olvidó poner en alguna partida de nacimiento y desde entonces se quedó unicamente con la primera parte del apellido, cosa que no les ocurre a otros familiares.

Muchos y agradables recuerdos que debo agradecerte.

Un cordial saludo.

Abi E. dijo...

Hola Zález, creo que tendré que parame mas detenidamente en Quintana, porque acabo de descubrir "cosas" qu enunca he visto y no será porqu eno he estado en Quintana y pasado por ella de camino a Herrán o las manifestaciones contra la Central Núclear. Ya me estoy dando golpes de pecho por andar con los ojos cerrados.

Me estoy planteando el ir esta noche a Frías a ver a Triquel, pero es que es tan tarde y luego queda la vuelta y mañana tengo que ir a Logroño, así que no sé.

Un abrazo
el lio de Abi

Temujin dijo...

Zalez en Quintana he comido muchos días. Siempre que paso, me ronda en la cabeza comprarme un casa en cualquier pueblo, Santocildes, por ejemplo o en la misma Frias o en Montejo, pero no en Quintana. Cuando viajo por ahi, próximamente voy a volver a ir una vez por semana a la zona, me puebla la cabeza el medievo, los bosques casi naturales, el clima duro y benigno a la vez, las tierras profundas y fértiles ,tal vez porque dicen que en aquellos "pagos" lo normal era plantar frutales antiguamente y estos cultivos viene la riqueza de su suelo. Cuando hay asentamientos humanos tan tempranos y continuan es por algo.. ¿no crees?... Un saludo.Que Fortuna te sea propicia.

ZáLeZ dijo...

Hola ALvaro:
Me alegra que haya despertado esos sentimientos aunque aparcados, no ignorados, y ya sabes que nunca es tarde...
Concretamente Montejo de San Miguel a pesar de sus pocos habitantes tiene, en proporción a otras localidades, muchas más iniciativas para darse a conocer. Tengo previstas más entradas al respecto porque merece la pena. La ermita de San Miguel, el museo etnográfico, el interés por la cantería, el juego de bolos típico de la zona...
Un cordial saludo,

ZáLeZ dijo...

Hola Abi:
Quintana, como la mayoría de localidades tiene su interés. A mí me pasa que como no puedo abarcar todo lo que me gustaría, prefiero fijarme en lo que está más a mano. Mi coche y mi inseguridad visual me lo impide.
Ya estuve pendiente a ver si te veía en el concierto de Trikel. Por cierto estuvieron familiares briviescanos de la componente del grupo, por lo que anunciaron en la presentación.
Tanto la cena de la amistad como "parte del concierto" (se hizo bastante tarde) resultaron perfectos. Ya lo postearé.
Un abrazo,

ZáLeZ dijo...

Hola Temu:
Sé que soy muy monotemático, pero el Valle de "Tubal" (como me gusta a mí, por lo que significa) tiene raices muy antiguas de poblamientos y sin duda es por algo como bien dices. No hace falta decirte que los bosques naturales del Valle fueron literalmente talados para hacer carbón vegetal de las industrias de Bilbao pero "por fortuna" se encuentran muy bien recuperados.
Si tienes previsto comprarte una casa en la zona NO DUDES en comprántela en FRIAS, pero siempre con el criterio de que te guste la casa y sobre todo (al menos fue un factor importantísimo para mí) las vistas y la orientación. Pero eso es algo que no hace falta decirte.

Minerva dijo...

Hola Zalez:
Pues si que es cantarin este texto.
Lo que mas me ha llamado la atención, es la parte que habla de los balnearios. Sabias que mire fotos antiguas del baneario de Sobron. Encontre varias postales en internet, pero nada del de Montejo. Por eso me gusta saber, que parece que da mas valia al de Montejo que al de Sobron. Pongamoslo en parentesis.
Otra cosa que he buscado pero estos días, es el libro por si se vendia. No lo he encontrado pero si este por un modico precio de 300 € jajaja.
"Historia de la Ciudad de Frias. D.C.O.H. Establecimiento Tipográfico de Casiano Jaúregui, 1887, Vitoria"
No entiendo muy bien de quien es pero tiene su gracia.

ZáLeZ dijo...

Hola Minerva:
El libro existe, te lo aseguro, y ya miraré a ver si me lo dejan de nuevo. Por lo que me enteré en su día creo que se trataba de un Sacerdote de Frías. Se ve que le llevaba más la devoción que la oración, por decirlo de alguna manera. Y muy curiosa la teoría telúrica y fantasiosa de la formación del desfiladero de Tobera. Hasta habla de una explosión o un cráter...

ZáLeZ dijo...

Minerva, se me olvidaba:
El Balneario de Montejo de Cebas tengo entendido que sus aguas son mejores que el de Sobrón, pero no funciona, incluso en cierta época vi que estaban en obras, pero se encuentra paralizado.
Se encuentra justo a la salida del cañón que se atraviesa cuando vas de Frías a Montejo de Cebas.