lunes, 17 de agosto de 2026

Eclipse total de sol en Briviesca: 12 de agosto de 2026. "El ojo de Horus".

 

"El ojo de Horus"

El pasado 12 de agosto de 2026, vivimos uno de esos acontecimientos que, más allá de su dimensión astronómica, terminan convirtiéndose en un recuerdo difícil de olvidar. Para contemplar el eclipse total de Sol, decidimos subir al cerro del Cardador, conocido también como el Alto del Tío Pepe, uno de los mejores miradores naturales sobre Briviesca y su entorno.

Desde allí, con la localidad extendiéndose a nuestros pies, esperamos el momento señalado. Poco a poco, la luz comenzó a cambiar. El ambiente adquirió una tonalidad extraña, casi irreal, mientras el Sol iba desapareciendo y la expectación entre quienes habíamos acudido al cerro aumentaba.

Y entonces llegó el momento culminante. Sin embargo, el cielo quiso añadir su propio ingrediente a la experiencia: una pequeña nube se interpuso precisamente cuando el eclipse alcanzaba su máxima expresión. Por unos instantes, aquella nube ocultó parcialmente el fenómeno que habíamos subido a contemplar. Podría parecer una pequeña decepción después de la espera y la ilusión, pero terminó sucediendo todo lo contrario.

La nube, lejos de arruinar el espectáculo, lo transformó en algo todavía más mágico. La luz filtrándose entre sus claros, la oscuridad creciente y la silueta del Sol eclipsado, velada parcialmente por aquel pequeño banco nuboso, crearon una atmósfera difícil de describir. El cielo parecía haber preparado deliberadamente aquel escenario, convirtiendo un fenómeno astronómico extraordinario en una experiencia mucho más íntima y misteriosa.

Desde el Alto del Tío Pepe, el eclipse no fue solamente algo que contemplamos en el cielo. Fue también la sensación de estar suspendidos durante unos minutos en un paisaje diferente, con Briviesca abajo, el horizonte alrededor y una luz que parecía pertenecer a otro momento del día y casi a otro mundo.

Quizá por eso aquella nube terminó siendo parte esencial del recuerdo. No vimos el eclipse exactamente como habíamos imaginado, pero lo vivimos de una manera que probablemente no habríamos podido planear. La naturaleza añadió su propia pincelada al espectáculo y convirtió una pequeña interrupción en uno de los detalles más especiales de aquella tarde.

Cuando finalmente la luz comenzó a recuperar su aspecto habitual y el Sol volvió a imponerse sobre el horizonte, quedó la sensación de haber asistido a algo verdaderamente excepcional. Y, mientras descendíamos del cerro del Cardador, pensamos que nuestros "cacharros" no superarían la prueba al no estar preparados para este tipo de eventos, pero al subir el material al PC nos dimos cuenta que no fue tan mal el resultado gráfico. 

  En ocasiones, son precisamente las pequeñas imperfecciones las que convierten un momento extraordinario en un recuerdo inolvidable.

Comienza la luna a aparecer a la derecha ocultando poco a poco el sol.

En el momento culmen la nube nos jugó una mala pasada, aparentemente.

Eclipse total de sol "El ojo de Horus".

La luna poco a poco va atravesando el disco solar tras el eclipse total, apareciendo el sol de nuevo.

El sol lentamente vuelve a resurgir de su oscuridad.



   VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO:

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