sábado, 23 de mayo de 2026

Los mallos de Riglos. HUESCA.



 Tras dejar atrás el castillo de Loarre nos dirigimos a los famosos mallos de Riglos. 

Los Mallos de Riglos se erigen en la provincia de Huesca como una de las formaciones geológicas más espectaculares y magnéticas de la península ibérica. Estas moles de conglomerado, que alcanzan los 300 metros de altura vertical, no son solo un santuario para escaladores de todo el mundo, sino también un lienzo donde la naturaleza y la historia aragonesa se entrelazan con una fuerza visual incomparable.

Los mallos (término aragonés que define estas formaciones troncocónicas) se formaron durante la orogenia alpina, cuando los sedimentos de cantos rodados cementados por arcilla y arena fueron elevados y, posteriormente, modelados por la erosión del agua y el viento.

El resultado es una muralla de color rojizo —debido a la oxidación del hierro— que cambia de tonalidad según la posición del sol. Destacan nombres propios como el Pisón, La Visera, el Mallo, el Fire o el Puro, cada uno con su propia mística y rutas de ascenso que desafían la gravedad.

Ubicada en el corazón del pueblo, al abrigo de las inmensas paredes de piedra, se encuentra la Iglesia de de Nuestra Señora del Mallo (s.XVII). Lo más impactante es su ubicación; desde su plaza, la perspectiva de la torre del campanario recortada contra la verticalidad del Mallo Pisón ofrece una de las estampas más fotografiadas de Aragón.

A las afueras del núcleo urbano se halla una ermita románica, la ermita de San Martín o de Santa Cruz, datada  en el siglo XI.  Posee una sola nave con un ábside semicircular decorado con los característicos canecillos. Su sencillez es su mayor virtud.  Esta pequeña iglesia formaba parte de un antiguo monasterio hoy desaparecido. 

Vista en zoom desde la lejanía.



Poco a poco nos vamos acercando a Riglos.

Dejamos aparcado el coche en un gran estacionamiento.

Ermita de San Martín o de la Santa Cruz. S. XI.


El ábside con interesantes capiteles.





Callejeando.

Una típica chimenea.



Durando unos cientos de metros fuimos bordeando los mallos por una senda bien marcada.

Llegamos hasta el mallo del Fire y nos dimos la vuelta.


La senda continúa, pero nos dimos la vuelta.

Iglesia de Ntra. Sra. del Mallo.






    VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO:

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