domingo, 27 de septiembre de 2026

San Vicente de la Sonsierra (La Rioja).

 



Asentada sobre una colina que domina la margen izquierda del río Ebro, San Vicente de la Sonsierra constituye uno de los conjuntos históricos más interesantes de La Rioja. Su privilegiada posición, entre el valle del Ebro y las sierras que lo separan de Álava, convirtió a la villa durante siglos en un estratégico enclave fronterizo. A ello se suma un extraordinario patrimonio monumental y arqueológico, al que acompaña un paisaje profundamente marcado por la cultura del vino y por los extensos viñedos de la Sonsierra.

La presencia humana en este territorio se remonta a tiempos prehistóricos, como atestiguan diversos yacimientos y restos arqueológicos. Sin embargo, la historia de la actual población quedó especialmente determinada desde la Edad Media por su condición fronteriza entre los reinos de Navarra y Castilla. Esta situación explica la construcción de la fortaleza que corona la localidad y el desarrollo de un recinto amurallado destinado no solo a la defensa, sino también a proteger a la población que fue concentrándose en su interior.

El elemento que mejor resume la historia medieval de San Vicente de la Sonsierra es su castillo-fortaleza, levantado en lo alto del cerro y dominando visualmente el Ebro y buena parte del territorio circundante. La fortaleza formaba parte de la línea defensiva navarra frente a Castilla y su construcción comenzó en la segunda mitad del siglo XII, durante el reinado de Sancho VI el Sabio de Navarra. En 1172 el monarca concedió fuero a la villa, reforzando su condición de población realenga y su importancia estratégica.

La fortaleza fue creciendo con el paso del tiempo hasta configurar un complejo defensivo de notable extensión. Sus murallas se organizan en tres recintos escalonados, adaptados a la forma del cerro: el albacar, destinado en buena medida a albergar las viviendas de los pobladores; un recinto intermedio o cortijo; y el recinto superior, donde se encontraba propiamente el castillo. Entre sus elementos defensivos destacan la Torre Mayor, la Torre del Reloj y las antiguas puertas de acceso, entre ellas la llamada Puerta de la Primicia o de Navarra.

Durante los siglos XIII y XIV la fortificación fue ampliándose, al tiempo que la población buscaba la protección de sus murallas. La situación cambió radicalmente en el siglo XV, cuando San Vicente pasó definitivamente a la órbita castellana.

En el corazón del antiguo recinto fortificado se levanta la magnífica iglesia parroquial de Santa María la Mayor, uno de los principales monumentos de San Vicente de la Sonsierra. El templo comenzó a construirse entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, cuando la fortaleza había perdido buena parte de su importancia militar. Su ubicación dentro de las antiguas murallas constituye uno de los rasgos más singulares del conjunto monumental.

El edificio pertenece al gótico tardío, también denominado gótico final, flamígero o estilo de los Reyes Católicos. La iglesia fue declarada Monumento Nacional en 1933, reconocimiento que pone de manifiesto su excepcional valor histórico y artístico.

Muy próxima a Santa María la Mayor se encuentra la ermita de San Juan de Arriba o de San Juan de la Cerca, integrada igualmente en el recinto fortificado. Posee además una particular importancia en la vida religiosa y tradicional de la localidad, al estar vinculada a la Cofradía de la Santa Vera Cruz de los Disciplinantes, relacionada con la singular tradición de los Picaos, una de las manifestaciones religiosas más conocidas de San Vicente de la Sonsierra.
  
Otro de los elementos característicos de la fortaleza es la Torre del Reloj, situada entre el recinto superior y la explanada donde se encuentran Santa María la Mayor y San Juan de Arriba. Se trata de una antigua torre albarrana, posteriormente adaptada para albergar el reloj público de la villa. Su posición permite comprender la compleja organización defensiva del antiguo castillo.

Con la pérdida de su función fronteriza, el castillo comenzó a perder importancia militar y, progresivamente, el núcleo habitado fue desplazándose fuera de las murallas, hacia la actual Plaza Mayor y las calles que forman el casco histórico. La Plaza Mayor comenzó probablemente a configurarse en el siglo XVI, aunque buena parte de las edificaciones que hoy definen el centro histórico corresponden a los siglos XVII y XVIII.

En la plaza sobresalen el Ayuntamiento, cuya construcción se inició en el siglo XVII y que fue desarrollado en buena medida por Francisco de Mendieta hacia 1726, y el Palacio Gil Aguiriano, junto con otras casas señoriales y edificios históricos. En el centro de la plaza se encuentra también una fuente instalada en 1882, vinculada a la primera traída de aguas de la localidad.

La fortaleza recuperaría temporalmente su función defensiva durante las guerras carlistas del siglo XIX, pero posteriormente sufrió un prolongado proceso de abandono y deterioro. Parte de sus murallas llegó a derrumbarse y sus piedras fueron reutilizadas en otras construcciones.

A los pies del cerro fortificado se encuentra otro de los grandes elementos patrimoniales de San Vicente: su puente medieval sobre el río Ebro. Su posición no es casual, pues controlaba uno de los pasos del río en esta antigua zona fronteriza entre Navarra y Castilla.

Aunque se ha relacionado su origen con la época en que Sancho VI concedió fuero a la villa, las estructuras más antiguas conservadas podrían remontarse al siglo XIII. El puente original contaba con trece arcos y dos torres defensivas. Posteriormente fue reconstruido, especialmente a finales del siglo XVI, y su configuración fue modificándose hasta alcanzar su aspecto actual.

La imagen del puente al pie de la fortaleza, con el castillo dominando desde lo alto el cauce del Ebro, constituye una de las estampas más características de San Vicente de la Sonsierra.

La riqueza patrimonial de San Vicente de la Sonsierra no termina en sus edificios. Su territorio conserva un importante conjunto de necrópolis antropomorfas, eremitorios rupestres, lagares excavados en la roca, prensas rupestres y guardaviñas, testimonios de una larga ocupación humana y de la estrecha relación entre sus habitantes y el paisaje.


Iglesia de Santa María La Mayor y el castillo desde la lejanía.

Se puede observar el derrumbe del muro de contención de la iglesia por las lluvias de mayo de este año. 

Imagen de mi archivo de hace muchos años donde se percibe cómo estaba el muro de contención perfectamente conservado. En general, apenas había árboles.

Puente medieval.

Clic.

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Callejeando.

Ermita de San Roque.

Plaza Mayor.



Bodegas.

El puente medieval desde el trayecto al castillo.

Castillo.

Castillo de Davalillo en zoom. 

Sierra Cantabria.

Dentro del recinto amurallado superior.


Torre mayor.





Torre del Reloj.

Pozo/aljibe.

Clic

Clic.

Iglesia de Santa María La Mayor. El acceso estaba cerrado por el derrumbe del muro de contención.



Mariposas dentro del recinto amurallado. 


    FOTOS DE MI ARCHIVO, RELATIVAS A LA TRADICIONAL  AUTOFLAGELACIÓN PÚBLICA EN SEMANA SANTA (LOS PICAOS DE SAN VICENTE DE LA SONSIERRA): 







   VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO:

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