miércoles, 16 de septiembre de 2026

Iglesia fortificada de San Juan y capilla del Pilar (Laguardia)


La iglesia de San Juan Bautista se encuentra situada en uno de los extremos del recinto histórico y está estrechamente vinculada a las antiguas murallas. Su origen está ligado a la propia condición fronteriza y defensiva de la localidad. Laguardia, fundada en el siglo X como plaza de defensa del reino de Navarra, conserva todavía buena parte de su trazado medieval y de sus fortificaciones.

San Juan Bautista fue concebida originalmente como iglesia-fortaleza, integrándose sus estructuras en el sistema defensivo de la villa. El edificio se encuentra adosado a la muralla y a una antigua torre destinada a proteger uno de los accesos meridionales de la villa. Esta estrecha relación entre arquitectura religiosa y arquitectura militar explica el aspecto macizo y defensivo que todavía caracteriza exteriormente al templo.

La construcción se desarrolló a lo largo de varios siglos. Las partes más antiguas corresponden a finales del siglo XII o comienzos del XIII y muestran todavía una marcada influencia románica. Especial interés presenta la antigua portada meridional, conocida popularmente como la portada de los Abuelos, en la que conviven elementos románicos y góticos. Sus arquivoltas, columnas y capiteles presentan una rica decoración escultórica con motivos vegetales, animales y escenas de carácter bíblico.

Durante los siglos XIII y XIV se levantó la mayor parte del templo en estilo gótico, configurándose el núcleo arquitectónico que ha llegado hasta nuestros días. Su planta adopta la forma de una cruz latina, aunque con brazos desiguales, condicionados por su adaptación al recinto fortificado. Dispone de crucero y tres ábsides, mientras que las naves se cubren mediante bóvedas de crucería y se articulan mediante arcos apuntados. Los muros conservan asimismo ventanales góticos y rosetones que introducen luz en el interior.

El carácter defensivo del conjunto fue perdiéndose progresivamente. Durante el siglo XVI la antigua torre almenada, que había formado parte de las defensas de la villa, dejó de desempeñar su función militar y fue transformada en campanario. De esta manera, una construcción nacida de la necesidad de proteger la población terminó adquiriendo una función esencialmente religiosa, aunque su arquitectura todavía permite reconocer su pasado militar de la villa.

En el interior destaca especialmente el retablo mayor, obra de finales del siglo XVII y de carácter churrigueresco, concebido para adaptarse a la cabecera poligonal. Esta obra cuenta con esculturas de Francisco Jiménez y policromía a cargo de los hermanos Miguel y Francisco Echazarreta. El templo conserva además diversos retablos y capillas correspondientes a diferentes épocas, reflejo de las sucesivas transformaciones experimentadas por la iglesia.

Adosada a los pies de la iglesia se encuentra la Capilla de la Virgen del Pilar, una construcción posterior que modificó sustancialmente la fisonomía de la parte occidental del templo. Fue levantada entre 1732 y 1740 por Juan Bautista de Arbaizade para sustituir una capilla anterior, del siglo XVI, que amenazaba ruina. Responde a un lenguaje barroco tardío, con una concepción espacial diferente de la arquitectura medieval de San Juan.

La capilla presenta una característica planta octogonal, organizada en torno a un espacio central cubierto y rodeado por una composición de arcadas. Su construcción supuso el cegamiento de la antigua portada principal de la iglesia, quedando aquella entrada monumental integrada en la nueva estructura. La intervención constituye un buen ejemplo de cómo, en época moderna, las necesidades devocionales y las nuevas formas arquitectónicas se superpusieron a las estructuras medievales preexistentes.

En su interior se conserva el retablo dedicado a la Virgen, de carácter barroco y anterior a la propia construcción de la capilla. Especial significado posee la imagen de Nuestra Señora del Pilar, que originalmente perteneció al mainel de la antigua portada principal de San Juan y que, según las referencias históricas, podría remontarse al siglo XIII. La tradición devocional vinculada a esta imagen cuenta con una larga presencia en la vida religiosa de Laguardia.

La capilla no debe entenderse, por tanto, como un elemento aislado, sino como la culminación de un largo proceso de transformación del templo. En ella se superponen la memoria medieval de la antigua iglesia-fortaleza, las reformas renacentistas y las nuevas formas barrocas del siglo XVIII. El resultado es un conjunto singular en el que la arquitectura militar, la arquitectura religiosa medieval y la ornamentación barroca conviven dentro de un mismo edificio.

La iglesia de San Juan está vinculada a las antiguas murallas de Laguardia.

A los pies del templo se construyó la capilla de la Virgen del Pilar levantada entre 1732 y 1740 por Juan Bautista de Arbaizade.

Portada románico tardía "de los Abuelos"

Óculo gótico.


Portada de Los Abuelos.

Capiteles de la portada de los Abuelos.


Retablo Mayor churrigueresco.




El coro y el órgano elevados en primera planta, a los pies del templo.

Impresionantes bóvedas.

Pila bautismal del mismo estilo que la que obra en la iglesia de Santa María de los Reyes.

Púlpito.
Bóveda bajo el coro.

A través de la parte baja del coro se accede a la capilla del Pilar.


Bóveda de la capilla octogonal del Pilar.




Virgen del Pilar.

Capillitas que rodean la gran capilla del Pilar.


   VÍDEO ELABORADO POR KEPA B. RUANO:

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