En el corazón de la villa medieval de Laguardia, protegida por sus históricas murallas se alza la Iglesia de Santa María de los Reyes. Este templo, cuya construcción comenzó en el siglo XII y se prolongó hasta el XVI, es un deslumbrante testimonio de la evolución de la arquitectura sacra, donde conviven la solidez románica, la elegancia del gótico y remates renacentistas.
Aunque el templo atesora múltiples tesoros, su elemento más célebre es sin duda su portada gótica policromada del siglo XIV. A diferencia de la inmensa mayoría de las catedrales europeas —cuyas esculturas perdieron la pintura original con el paso de los siglos por la erosión—, la de Laguardia ha llegado hasta nuestros días con una viveza cromática excepcional. El secreto reside en la construcción, en el siglo XVI, de un pórtico o claustro cerrado que envolvió la entrada principal, protegiéndola de la intemperie.
La portada, labrada en piedra en el último tercio del siglo XIV, recibió su policromía definitiva a finales del siglo XVII (hacia 1696), obra de Juan Francisco de Ribero. Los pigmentos de lapislázuli, el pan de oro y los tonos carmesí siguen luciendo con la misma intensidad teológica con la que fueron concebidos:
En el parteluz, presidiendo el centro de la doble puerta, se encuentra la elegante figura de la Virgen con el Niño, conocida como Virgen de los Reyes. Flanqueando el acceso se alinean los doce Apóstoles, colocados sobre peanas y bajo doseletes calados. Sus rostros y gestos individualizados reflejan la evolución hacia el humanismo gótico.
El Tímpano, dividido en tres franjas horizontales, narra escenas de la vida de la Virgen María (Anunciación, Visitación, Adoración de los Reyes Magos, Tránsito y Asunción). Por su parte, las Arquivoltas se componen de cinco arcos apuntados que albergan figuras de ángeles músicos, vírgenes, profetas y reyes del Antiguo Testamento que enmarcan la escena.
Al lado del pórtico aparecen las figuras de los Reyes de Navarra. Según numerosos estudiosos, en su policromía original estos reyes se identificaron como Carlos III de Navarra, apodado El Noble, y su esposa. Sin embargo, al renovar la policromía de la portada en el siglo XVII, pasaron a identificarse como Don Sancho Abarca, fundador de Laguardia, y su esposa,
El interior sigue una planta basilical dividida en tres naves terminadas en ábsides. Destaca el paso de los muros gruesos y arcos de origen románico en la zona de la cabecera (siglo XII) hacia las esbeltas bóvedas de crucería góticas y estrelladas que cubren el tramo principal y la nave central, sustentadas por potentes pilares fasciculados.
Ubicado en el ábside central, el Retablo Mayor es la gran pieza escultórica del interior. Realizado en el siglo XVII por el afamado escultor Juan de Bascardo, se encuadra en el renacimiento tardío o clasicismo con claras transiciones hacia el primer barroco.
Estructurado en un amplio banco, tres cuerpos y ático, el retablo alberga relieves y tallas exentas con pasajes de la vida de Cristo y de la Virgen, rematado en su cúspide por la escena del Calvario. Su policromía y dorado complementan la majestuosidad de la piedra del templo, creando un foco de atención visual.
Los ábsides que flanquean la cabecera albergan retablos secundarios de épocas posteriores. A los pies de la iglesia se levanta el coro alto sobre arco rebajado, que custodia un sobrio órgano con tubería barroca. Repartidas por las naves se conservan diversas imágenes procesionales, púlpitos de forja y piezas litúrgicas que completan el ambiente sacro del recinto.
Torre abacial exenta al lado de la iglesia
Pórtico gótico policromado. La gran joya de la iglesia.
Tímpano alto, mostrando la Coronación de la Virgen.
Tímpano intermedio. En el centro se observa la escena de la Ascensión de la Virgen.
Tímpano bajo. Escena con los Reyes Magos Gaspar y Baltasar. Originalmente Baltasar era un rey de piel clara, representando la edad adulta del hombre, en concordancia con la representación típica de los Tres Reyes Magos del siglo XIV (representando las tres edades del hombre). Al rehacerse la policromía en el siglo XVIII se optó por oscurecer su piel, para representar una de las tres razas conocidas por entonces (en este caso la africana, siendo las otras dos la europea y la asiática).
Los apóstoles en las jambas laterales.
Arquivoltas.
Talla de la Virgen en el parteluz.
Pila benditera.
Pila bautismal. S. XVI.
Naves centrales. A los pies del templo, el coro y el órgano de tubería barroca.
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